martes, 23 de mayo de 2017

#Reseña: Limones negros - Javier Valenzuela



 SINOPSIS
Tánger, otoño de 2015. La corrupción española atraviesa el Estrecho de Gibraltar en busca de nuevas oportunidades de negocio. Lola Martín, capitán de la Guardia Civil, sigue la pista en la ciudad marroquí de los tejemanejes de un poderoso banquero. Sepúlveda, profesor del Instituto Cervantes, le ayuda en sus pesquisas.

¿Hasta dónde puede soportarse la corrupción? ¿Es lícito tomarse la justicia por su mano cuando la oficial resulta inoperante? Sepúlveda y Lola Martín se hacen esas preguntas conforme van apareciendo cadáveres en Tánger y entra en escena la inteligente y hermosa Adriana Vázquez.
Limones negros pone al día el arquetipo de la femme fatale.






Javier Valenzuela trabajó durante 30 años en el diario El País del que llegó a ser director adjunto. Además, fue corresponsal en Beirut, París, Washington y Rabat y ha cubierto como enviado especial múltiples acontecimientos informativos en distintas partes del globo terráqueo.
Siente un amor especial por Tánger, ciudad en la que pasa varias temporadas a lo largo del año y que supongo que le ha llevado a situar en ella su dos primeras novelas: Tangerina y Limones negros.

Dice el autor en una entrevista que: «La prensa tradicional no está en condiciones de investigar a fondo la corrupción» y añade que: «La guardia Civil es incorruptible. Son nuestros intocables de Eliot Ness». No es de extrañar que luego se ponga manos a la obra y escriba una completa novela como Limones negros en la que tenemos todo lo que nos anticipaba en esa entrevista.

Una novela que nos hará viajar por las calles de Tánger como si estuviéramos allí mismo. Se nota que Javier Valenzuela conoce a la perfección todos los recovecos de la cítrica ciudad, pues sus descripciones son tan gráficas qué es como si estuviéramos viendo una fotografía. Dan ganas de viajar y conocerla en profundidad.

Una novela en la que se puede leer entre líneas para encontrarse con la realidad actual, aunque con los nombres cambiados y que por tanto actúa como altavoz.

«Cuando la vida te regala un billete de lotería premiado, hasta la razón te dice que lo cobres. Aunque no seas tú el que lo hayas comprado».

Me ha hecho mucha gracia y diría que casi ilusión las continuas referencias a los libros de Lorenzo Silva que protagonizan los guardias civiles Bevilacqua y Chamorro. También existen otras referencias literarias, pero al ser la Guardia Civil protagonista del libro era normal que se centrara mucho más en la insigne pareja.

«Esta vista es una de las dos cosas que hacen soportable la prisión sin barrotes que es Tánger. La otra es la luz».

Quizás, para los que les guste entrar en materia con velocidad pudiera ser un punto negativo el inicio pausado de la novela. Tampoco es que se acelere mucho después, pero sin haber visitado Tánger me imagino un lugar en dónde las cosas pasan poco a poco.
Creo que Javier Valenzuela quiere que saboreemos la novela bajo una buena sombrilla bebiendo un té con menta y comiendo unas pastitas. Sin prisa, pero sin bajar la guardia.

Curioso leer en los agradecimientos cómo se inspiró el autor para construir la femme fatale de la novela. Una vez leída la novela, quizá algunos pasajes resultan más interesantes sabiendo cómo sabemos al final en quién se inspiró el autor.

«Yo solo he sido una de las cartas que te salieron en el reparto».

Y como premio final a la lectura un relato que enlaza la anterior novela del autor con esta. Todo un lujo.

¿Queréis iniciar un precioso, pero inquietante viaje?

Título: Limones negros
Editorial: Anantes
Páginas: 312