miércoles, 29 de octubre de 2008

After Dark (Haruki Murakami)

Hace poco más de un mes que se publicó el último libro de Haruki Murakami. Estamos de suerte. Con eso lo digo casi todo, aunque me gustaría añadir algunas cosas más para potenciar su lectura.

Para los que conocemos al autor este podría ser uno más de sus libros, aunque no es así, ya que explora nuevas formas de explicar las cosas.

El autor nos hace participes de la novela mediante un narrador que nos va impulsando a observar el devenir de los personajes. En algunos momentos somos un personaje más de la obra, un observado de aquello que sucede, un gran hermano. Esta forma de explicar la trama nos hace entrar en continua tensión siendo participes del miedo, de las angustias, de las preocupaciones de los personajes. Todo ello hace que la lectura llevé un buen ritmo, pues como observadores queremos ver más, queremos adentrarnos más en el mundo que nos presenta Murakami.

Dos escenarios básicos en la novela. Un primero: el terrenal, donde el autor nos demuestra su naturalidad para explicar las cosas más cotidianas y a la vez la sutileza con que nos lleva a ver el trasfondo de los personajes, que como siempre, están muy bien trabajados. Un segundo que podríamos llamar: el otro lado; un recurso que Murakami utilizada en sus anteriores novelas y que al principio de esta resulta un poco desconcertante, pues no sabemos donde nos quiere llevar el autor, pero con maestría, casi al final de la novela, lo entendemos todo cerrándose un circulo que llevaba abierto desde la primera página.

Todo la novela trascurre en una sola noche, desde las 12 hasta poco antes de las 7. Murakami no presta unos relojes en la novela para ir marcando el tempo del texto. En ese espacio de tiempo se van encontrado todos los personajes de la historia, Mari, una joven estudiante que ocupa la mesa de un café; Takahashi, músico que ensaya a altas horas de la noche con su banda; Eri, la hermana de Mari de una espectacular belleza; Kaoru, la encargada de un “love hotel” (un hotel donde las parejas pagan por tener intimidad. Muy curioso el concepto) y un personaje más que es mejor no hablar de él y encontrárselo por el camino.

Estos personajes interactúan estableciéndose relaciones de paralelismo entre ellos e incluso en algunos momentos intersecciones (casi al final de la novela). Éstas últimas llevan al lector a decir el típico “no lo hagas”, cosa que aprovecha Murakami para crear cierta tensión.

En definitiva, de lectura totalmente recomendable y más como está el panorama literario. Creo que nadie se arrepentirá de pasar unas horas en compañía de Murakami, visitando su mundo y compartiendo las horas con sus personajes.

Para los que no hayan leído nada del autor no habría ningún problema en comenzar con esta novela, aunque recomiendo empezar por Tokio Blue, Kafka en la orilla, y no dejarse nunca de leer Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, la mejor novela de Murakami sin duda.



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