domingo, 19 de julio de 2009

La reina del palacio de las corrientes de aire



Me ha gustado esta tercera parte de la trilogía del difunto Stieg Larsson, aunque mis ánimos lectores han sido menos y he tardado un poco más en leerlo, pero no por culpa del libro que tan sólo tiene 852 páginas.

El libro empieza con un ritmo trepidante, casi como se acabó la segunda parte (desde aquí, no recomiendo leer el tercero antes del segundo, ya que os enteraréis de casi toda la trama del segundo).
Después de tres o cuatro capítulos se para un poco el ritmo y es que el autor nos intenta explicar que ahí detrás de todo, y claro, se entretiene como a él le gustaba entretenerse. A mi personalmente me sobra tanta explicación, soy más de acción. Además, el autor tenía la mala costumbre de repetir y repetir para que nadie se pierda la argumentación, alguna cosa negativo tenía que tener.

Pasada la mitad del libro llega el juicio que encuentro muy dinámico y bien llevado (creo que al mismísimo John Grissman le hubiera gustado escribir esta parte). Es la parte del libro que más rápido he leído, me enganche a los diálogos de la hermana del Blomkvist, que ejerce de secundaría con mucho papel, y no dejé de leer hasta que se acabó el mismo.

Y llegan las conclusiones, y el atar cabos sueltos, aunque según parece existe una cuarta parte escrita en el ordenador del difunto, cosa que puedo creer; Lisbeth Salander es mucha Lisbeth y tiene para diez libros más (una lástima).

No puedo decir que es el que más me ha gustado. Supongo que me quedaría con una parte de cada uno de los tres, pero este tercero no desentona ni mucho menos con los otros dos.

Y para acabar os dejo con un comentario que se publicó en El País:

“Stieg Larsson apenas comía y en un día llegaba a fumarse hasta cuatro cajetillas de Marlboro Light. En los últimos años de su vida, la falta de dinero le obligó a pasarse al tabaco liado. Podía beberse hasta veinte cafés y así, por las noches, después de volver de la revista donde trabajaba, escribir sin descanso las andanzas del periodista Mikael Blomkvist y de la salvaje Lisbeth Salander.”

Sinopsi

Como ya imaginábamos, Lisbeth no está muerta, aunque no hay muchas razones para cantar victoria: con una bala en el cerebro, necesita un milagro, o el más habilidoso cirujano, para salvar la vida. Le esperan semanas de confi namiento en el mismo centro donde un paciente muy peligroso sigue acechándola: Alexander Zalachenko, Zala. Desde la cama del hospital, Lisbeth hace esfuerzos sobrehumanos para mantenerse alerta, porque sabe que sus impresionantes habilidades informáticas van a ser, una vez más, su mejor defensa. Entre tanto, con una Erika Berger totalmente entregada a su nuevo trabajo, Mikael se siente muy solo. Quizás Lisbeth le haya apartado de su vida, pero a medida que sus investigaciones avanzan y las oscuras razones que están tras el complot contra Salander van tomando forma, Mikael sabe que no puede dejar en manos de la Justicia y del Estado la vida y la libertad de Lisbeth. Pesan sobre ella durísimas acusaciones que hacen que la policía mantenga la orden de aislamiento, así que Kalle Blomkvist tendrá que ingeniárselas para llegar hasta ella, ayudarla, incluso a su pesar, y hacerle saber que sigue allí, a su lado, para siempre. La extrema derecha sueca y los escándalos financieros vuelven a aparecer en esta entrega de la Trilogía Millenium, junto con más violencia, drogas y los dos protagonistas habituales, Mikael Blomkvist y Lisbeth Salander.
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