martes, 27 de septiembre de 2011

Carne Muerta de David Mateo


Creo que con David Mateo cierro el triángulo de escritores españoles del género zombi que formaría con Manel Loureiro y Carlos Sisi.

David Mateo es un joven escritor (Valencia, 1976) que comenzó su carrera literaria bajo el pseudónimo de Tobias Grumm y con el que publicó varios libros de temática fantástica-épica. Es a partir de 2008 cuando decide cambiar de registro y escribir bajo su verdadero nombre y por lo que he podido ver y comprobar con Carne Muerta, la cosa le va muy bien. Este mismo año ha publicado dos libros con dos editoriales diferentes, el que os reseño hoy bajo el sello de Dolmen, y Noches de Sal bajo el sello de Ajec.
Además, David Mateo lleva, y de forma muy activa, su propio blog: La sombra de Grumm, cosa que le agradecemos ya que es una puerta abierta para conocer mucho mejor a un escritor.
Pero entremos en materia.

Los hombres han sido erradicados del planeta Tierra y muchos de ellos se han convertido en involucionados, palabra que utiliza el autor para referirse a los zombis y que me ha gustado especialmente. Las mujeres se las deberán apañar solas para levantar un mundo devastado y agonizante. ¿Caerán en los mismos errores que llevaron al mundo al Día del Olvido? ¿Habrá menos violencia? ¿Interesará a alguien que se haya producido un Apocalipsis zombi? ¿Existirán intereses para crear hombres genéticamente manipulados?
Esos son los puntos de partida de Carne Muerta.
Ahora intentaré comentar los temas más capitales a mi entender para que os hagáis una mejor idea de lo que he vivido-sentido con su lectura, más que explicar tramas o argumentos que podéis encontrar por internet.

Lo primero que salta a la vista cuando tienes Carne Muerta en las manos es su magnífica portada. Creo que es fundamental que una portada ayude al libro a funcionar; le da un plus para que tenga más posibilidades de caer en manos de un lector y que pueda ojearlo para después llevárselo a casa. En el caso de Carne Muerta es así.

Lo segundo que te llega directamente al corazón, a los pocos minutos de comenzar su lectura, es su brutal y sorprendente primer capítulo. Yo tuve que coger el punto de libro, ponerlo, cerrar el libro y fumarme un cigarrillo para poder digerir tanta carga emocional y psicológica. Esa es una buena forma de enganchar a lector.
Al rato continué leyendo intentando seguirle los pasos a Nuria, lo protagonista de ese primer capítulo. Y seguí pasando las páginas con la esperanza de toparme con ella. Pero no aparecía. Con ese artilugio, en el buen sentido de la palabra, David Mateo ha conseguido crear un clima de búsqueda que te hace devorar las páginas con una cierta tensión. Y sí, al final encontraremos a Nuria, para mi gusto, demasiado tarde, y en ese encuentro sabremos alguna cosa más de ese primer capítulo.

Podríamos decir que la novela está dividida en dos importantes escenarios. Por un lado el eje Valencia-Madrid y por el otro, la provincia de León y sus valles, boques y montañas, que tanto me han gustado y por lo que he caminado al hacer mi primer Camino de Santiago haya por el 2003. Supongo que por ello me he sentido más cómodo con ese segundo escenario y cuando he pasado al otro, he notado que se me hacía un poco largo y que quería más del segundo.
Ese segundo escenario me ha parecido mágico y el toque diferenciador con otras novelas de la misma temática. Quizás no le guste al autor lo que diré a continuación, pero toda esa parte me traía los efluvios de Ken Follett y su Mundo sin Fin. De la mano de María nos embarcamos en una historia con todos los tintes medievales a los que David Mateo ha añadido los involucionados. Es el escenario perfecto para que la religión haga lo que conocemos que hacía: amedrentar a las masas con lo desconocido.

Os he comentado que son dos escenarios, pero existe un tercero: palestina, que me ha parecido el más interesante, pero al que le ha faltado continuidad, y que le sirve al autor para explicar el desmorone de la sociedad. Esa construcción me ha hecho recordar a Max Brooks y su Guerra Mundial Z.

Antes he comentado que la religión tenía un papel muy importante en el segundo escenario, pero no es exclusivo de él. La religión es un eje transversal que David Mateo mantiene durante toda su novela.
Siempre que leo novelas donde la religión tiene tanto poder me hago la siguiente pregunta: ¿Qué sería del mundo sin religiones? No sé si se ha escrito algo sobre el tema, pero lo dejo ahí: Apocalipsis religioso.

A mi me hubiera gustado que los capítulos hubieran sido un poco más cortos para así ir combinando los escenarios y crear de nuevo ese clima de ir viviendo las historias al mismo momento y con esas ganas que tiene un lector de pasar de una a otra. De esa forma se le podría haber dado más hilo a la historia de palestina y se hubiera evitado, a mi entender, el sofoco de la escena en Madrid, que me ha parecido excesivamente larga.
Es en ese escenario es donde encontramos a Joana, un personaje que supongo tendrá una importancia vital en el futuro, pero que en esta se ha ido paseando sin más. Creo que le ha faltado algo más de sentido a su viaje a Madrid y el riesgo que ello suponía para ella, ya que poco podía aportar a la acción que allí tiene lugar.

Creo que David hubiera tenido que cuidar un poco más el final. En mi opinión, el final es demasiado abierto y deja al lector con un poco de vacío, sí, como queriendo más, pero demasiado más. Siempre me ha gustado más un final donde no ponga continuará en letras mayúsculas y que sea yo, lector, el que imagine si existe una segunda parte o no.

Está claro que si tengo la oportunidad de leer la segunda para, lo haré sin ningún problema.
Ahora os toca decidir a vosotros si os queréis adentrar en el apocalíptico mundo que nos presenta David Mateo.
Yo os aconsejo que lo hagáis y dejéis de leer reseñas sobre el tema y construyáis la vuestra propia.

También podréis encontrar el artículo en H-Horror
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