jueves, 1 de septiembre de 2011

De vuelta al tajo


Dicen que los lunes son el peor día de la semana. Hoy no es lunes, pero es como si lo fuera.

Suena mal decirlo, pero estoy contento de volver al trabajo. No son buenos momentos para un gran número de personas que no pueden quejarse de volver al trabajo; seguro que quisieran quejarse de que es lunes, o hablar del síndrome post-vacacional, y es por eso que me siento contento, por tener trabajo y por trabajar en aquello que me gusta.

Una nueva campaña y aunque parezca mentira, nuevos retos que generan nuevas ilusiones y que hacen que nos podamos regenerar mentalmente. Quizás de aquí a diez meses no diré lo mismo, pues casi no tendré fuerza mental para poder regenerarme, las pilas estarán tan desgastadas de nuevo que ya no será suficiente un fin de semana para poder tenerlas decentemente a punto para trabajar y necesitaré una nueva parada técnica un poco más larga para poder sentir esa ilusión de los inicios.

Hoy es el día en que todos nos miramos, en que se dicen las típicas frases, como si de una entrevista de fútbol se tratara; dónde nos fijamos si estamos más o menos morenos, más o menos gorditos; dónde se preguntan por los lugares de destino de las vacaciones, y se queda en ver las fotografías juntos; dónde se hacen corrillos invariables en el tiempo; dónde el novato busca su lugar, algunas veces con dificultad si no conoce a nadie y tiene poco don de gentes.

 Hoy es el día que menos se trabaja del año, casi no queda tiempo para ello con tanto hablar, y curiosamente, cuando llegas a casa te sientes tan cansado que crees que las vacaciones se te han hecho cortas. Pero lo peor está por llegar.

El peor día es mañana, ése es el verdadero día que genera el síndrome post-vacacional; el que te hace sudar sin tener calor; el que te hace bufar y sentir que te falta el aire. La maquinaria tiene que comenzar a funcionar a buen ritmo, de ello depende el éxito de la temporada; en deporte se llama pretemporada. Todos los trabajos la tienen, unos más larga que otros, pero necesaria. Los nuevos equipos tienen que comenzar a conocerse, a debatir la estrategia, a tener los primeros roces por discrepancias en ella, pero todo es por el bien de la empresa y en definitiva por el propio bien.

Y llega la noche. Ahora si que estás cansado, y con razón, y todavía no has salido a torear.


Os deseo a todos los que hoy comencéis de nuevo a trabajar que tengáis una buena reentré, como se dice en francés.

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