martes, 10 de enero de 2012

El síndrome E de Franck Thilliez



Primera reseña del año, y que mejor forma de comenzar que con una gran historia y de un autor totalmente desconocido para mí.

Siempre me ha gustado iniciar una saga desde donde se tiene que comenzar: por el principio, pero “El síndrome E” fue un regalo y desconocía que este no era el primer libro de la saga (el primero lleva por título “El ángel rojo”). Eso no ha sido impedimento para seguir la historia a la perfección, pero sí para motivarme a leer esa primera entrega, ya que me he quedado como ganas de saber sobre el pasado del comisario Franck Sharko (curioso que el protagonista tenga el mismo nombre que el escritor). También he podido averiguar que existen diferentes libros no traducidos, anteriores a este, donde en uno de ellos se presenta a la teniente Henebelle, diríamos que la antagonista de Sharko en la novela.

“El síndrome E” es de esos libros con muchas páginas, pero del que no te puedes despegar. Su buen ritmo narrativo es cautivador. Un capítulo te lleva a otro de forma rápida, y en cada salto que damos, vamos conociendo más datos sobre el caso que hace que el lector quiera continuar y no pueda apagar la luz de la mesita de noche, llevándose algún que otro codazo de la compañera.

Otro de los puntos destacados de la novela es la fuerza de sus dos personajes principales, Sharko y Henebelle, que inician sendas investigaciones por separado que confluirán en una sola, provocando el encuentro entre los personajes. Será a partir de ahí donde se cree una atmosfera de tensión sexual entre los ellos al estar muy necesitados de compañía y ver en el uno lo que le falta al otro. Creo que ese juego engancha mucho a los lectores, pues a parte de crear el deseo de saber si llegaran o no a algo, hace que sea una excusa perfecta para presentarnos escenas del pasado de ambos en ese conocimiento mutuo que se produce en todo cortejo. Quién no recuerda a Bevilacqua y Chamorro, los guardia civiles de Lorenzo Silva y los buenos ratos que nos hacen pasar, o la Montalbano-Livia de Camilleri. Creo que la pareja de Thilliez puede tener futuro literario.

La humanidad de sus personajes es otro de los puntos fuertes del libro. Toda novela negra o policiaca que se precie tiene que cuidar mucho ese aspecto para que el texto no se convierta en un pasa páginas tras un malhechor. Como siempre digo, lo de menos es el caso, aunque aquí la historia que nos presenta Thilliez tiene miga y de la grande. Mientras iba leyendo me iba frotando los ojos pensando si estaría basada en hechos reales o no, y por lo que parece, sí, está basada en hecho reales y probados.
Las proporciones de los descubrimientos son de aquellos que no te deja indiferente. La he encontrado tremenda y bien narrada, y os puedo asegurar que no era nada fácil hacerlo, pues es bastante compleja en su resolución final.
También tiene un gran atractivo el cambio de escenarios. Además de la investigación propia en territorio francés, viajaremos a Bélgica (el inicio del caso); pasaremos un cierto miedo al caminar por los suburbios de El Cairo; y nos echaremos las manos a la cabeza al conocer lo que se cocía en el Quebec de los años cincuenta.

En “El síndrome E” podremos encontrar el perfume de “Asesinato en 8mm”, o la escena de la tortura del Karl de “Perdidos”. ¿Se inspiraría el guionista de “Perdidos” en los métodos que intentaban provocar “El síndrome E”? Es una pregunta que me hecho.
Como podéis ver la mezcla entre thriller y novela policiaca ha funcionado.
También podremos vivir la esquizofrenia de Sharko, perseguido por los fantasmas de su pasado, sus visitas al psiquiatra y el bien que le hará conocer a la teniente, al igual que a la teniente conocer al comisario y ver que existen otro tipo de hombres en el mundo. Con todo y con eso, Sharko continúa siendo un policía elegante, inteligente y sobre todo obstinado y de ahí que confíen en él para informar, que no resolver un caso tan complicado. Sin embargo, el comisario se irá involucrando gradualmente en el caso hasta que no pueda salir sin resolverlo y más cuando lo que está en peligro es la vida de Henebelle y la suya propia.

Y todavía no he dicho nada sobre propio síndrome E. ¿Qué es el síndrome E? ¿Cómo se provoca? ¿Estamos expuestos a él? Para saber algo más tendréis que leer la novela. No os dejará indiferente, pues si explicación es totalmente creíble, diría que incluso palpable.

Y llegamos a otro momento estelar, el final. Tan sólo os puedo decir que acaba de forma súbita y que os dejará con el corazón en un puño. Por lo que parece, no tendremos que esperar mucho para poder leer su continuación “Gataca”.
Yo os puedo asegurar que la leeré, pues el poso que me ha dejado “El síndrome E” tardará en borrarse.
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