miércoles, 21 de marzo de 2012

Huérfanos de sangre de Patrick Bard


Quizás alguno de vosotros sabrá que en 2002 estuve en Guatemala colaborando con una ONGD en un proyecto humanitario y educativo. Es por eso, que cuando escuché la entrevista que le hicieron a Patrick Bard en la radio con motivo de su visita a BCNegra 2012, no pude resistir la tentación de hacerme con Huérfanos de sangre.

"Me impactó enormemente la historia de una mujer a la que drogaron para poder robarle su hija y, gracias a Sobrevivientes, encontró a los padres adoptivos de su hija en Estados Unidos; les envió una carta y ellos se negaron a devolverla, e incluso a hacer a la niña las pertinentes pruebas de ADN", dice Bard en una entrevista.

Lo que no sabréis muchos, es que desde el mismo momento que pise de nuevo España procedente de Guatemala una idea no ha dejado de torturarme: “tengo que escribir una novela basada en los horrores vividos en aquel país”. Los años han pasado y la idea sigue en mi cabeza, pero no encuentro el momento de llevarla a buen puerto.

Pero dejemos de hablar de mí y hablemos de la novela en cuestión.

Huérfanos de sangre es una novela negra con mayúsculas. No puedo decir que es la típica novela negra, porqué no lo es, pero tiene todos sus ingredientes para enamorar a los amantes del género, pero también para atraer a los que les gustan las historias bien contadas.
Patrick Bard ha realizado un espléndido trabajo de documentación sobre parte de los horrores vividos en Guatemala y ha conseguido plasmarlo sobre el papel de forma satisfactoria.

Quizás penséis que el hecho de haber pisado muchas de las calles que en la novela se describen tenga su efecto positivo en mi reseña, pero, como siempre, intento ser lo más objetivo posible.
Os tengo que decir, que quienes queráis saber algo más de lo que sucede en Guatemala, esta es vuestra novela. Yo he vivido el mismo miedo que los personajes de la novela; he vivido las noticias día a día de los diversos asesinatos que se cometían en la capital; he subido en los autocares de la muerte, rodeado por personajes armados hasta los dientes; y lo que es más importante, he escuchado las historias de las gentes de los pueblos mayas que no salen en los mapas. Patrick Bard consigue ser un buen portavoz en ese sentido.

"Alrededor de cinco mil niños fueron vendidos a Estados Unidos, por un precio que oscilaba entre los 40.000 y los 70.000 dólares (de 30.000 a 52.000 euros)”, afirma Bard en una entrevista.

Siempre tenemos en mente el horror de Ciudad Juárez (México), pero Bard tiene claro, y más sabiendo que él fue el primero en denunciar las matanzas en Juárez, que lo que está sucediendo en Guatemala (y lo que sucedió) supera con creces lo que conocemos de la ciudad mexicana.
La violación sistemática de las mujeres mayas; el robo de esos niños para ser vendido a supuestas organización de adopción; el asesinato totalmente orquestado contra el pueblo mayas, entre otros horrores podrían ser una nuestra de lo que Bard nos explica en su novela.
Y todo ello desde tres voces bien diferenciadas. La primera la de un bombero con aspiraciones de periodista (que hará las veces de investigador); la segunda, la de la familia americana que desesperada recurre a unas de esas organización para una adopción rápida y sin complicaciones; y la tercera, y para mí la más interesante, la de la niña adoptada en edad adolescente.
Todo ello escrito con un buen estilo narrativo, hace que nos adentremos en las entrañas de un país consumido por la violencia, y lo que es peor, sin nada que poder saquear, y por tanto, sin ninguna importancia para los poderosos.

“Antes en Guatemala exportábamos plátanos, ahora exportamos niños”

La frase anterior sería un resumen de aquello que interesa de Guatemala en la actualidad. Y no les falta razón por lo que yo pude vivir.

Bard también consigue pintar el coraje de las mujeres, su obstinación, sus miedos, sus problemas, y su lucha (de las que pueden) por cambiar alguna cosa. Pero ya os puedo adelantar, desde mi experiencia, que son pocas los que pueden llegar a ello.
Patrick Bard nos sumerge en un mundo deshumanizado, donde la vida no tiene valor; donde la ignorancia está a la orden del día por de desinformación; donde todo se puede comprar por unos cuantos quetzales.

Pero no olvidemos lo más importante: es un grito a la humanidad de que algo se tiene que hacer, de que todo tiene que para, de que algo estamos haciendo mal en este mundo globalizado hasta los tuétanos y donde los más débiles cada día lo son más.

En conclusión, un libro que recomiendo desde el corazón, pero también desde mi cabeza negra.
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