miércoles, 27 de junio de 2012

Los espejos turbios de Rafael Marín


Se nota a una legua que Rafael Marín es gaditano, pues inyecta en sus personajes, sobre todo a su protagonista, Torre, de esa gracia, ese deje, de ese salero que, por lo general, son propios de los nacidos al lado de la Tacita de plata.

Quienes se acerque a Los espejos turbios que lo hagan con la intención de descubrir una novela negra diferente. No sé si decir al estilo cañí, aunque en algunos momentos me ha hecho recordar al famoso Torrente de Santiago Segura.
Por el lado literaria, y centrándome en la historia, en la forma de contarla o en lo que acontece, en varios momentos me ha recordado el perfume de Lo mejor que lo puede suceder a un cruasán de Pablo Tusset. Y si buscamos fuera de nuestras fronteras, a mi me ha recordado en su forma a Una noche de perros de Hugh Laurie (el famoso Dr.House).
Y explico todo esto para que, rápidamente, os pongáis en situación de lo que podéis encontrar en la lectura de Los espejos turbios.

En todos los casos anteriores me ha sucedido un poco lo mismo que con la novela de Rafael. Sí, me he reído durante bastantes pasajes de la novela, pero a medida que pasaba la novela tenía más ganas de que sucedieran cosas. Creo que en eso puede pecar el texto: su ritmo es un poco lento. Demasiado detalles, demasiada preparación de los gags (aunque casi siempre efectivos).
No es fácil hacer reír. Incluso no lo es hacer sonreír, y mucho menos cuando se trata de una novela negra. Rafael Marín lo consigue en esta nueva entrega de las aventuras del exboxeador convertido en detective: Torre.
Por ello considero que la serie de Torre es un riesgo para un escritor y de ahí que lo aplauda, ya que pocos autores, laureados como él, se pondrían en esa tesitura de reescribir el género negro.

El lenguaje de la novela es fresco, coloquial, lleno de gaditanísmos, con bastantes referencias a la cultura pop, al mundo del cómic o incluso al frikismo en general.
Torre es el perfecto antihéroe, como ya he apuntado anteriormente en las referencias a libros y películas, de esos que cuesta encontrar. Podíamos decir que el estilo del autor es del todo inconfundible, y eso es un valor.

Si queréis seguir indagando sobre el autor os contaré que, Rafael Marín es mucho más conocido en el mundillo cifi que en el del género negro. Su novela Lágrimas de luz es considerada uno de los referentes a nivel nacional del género cifi. Ahí queda apuntado por si queréis seguir el camino.

El Grupo editorial Ajec ha apostado muy fuerte por el autor. Tiene previsto reeditar las anteriores aventuras de Torre pasa así cerrar el círculo.
Así que no tenéis excusa para no leer Los espejos turbios si os he despertado la curiosidad.
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