viernes, 19 de octubre de 2012

Cuando estás en el baile, bailas de Mario de los Santos y Óscar Sipán


Cuando estás en el baile, bailas es un buen título para una novela. Toda una metáfora que tuvo su embrión en la respuesta de una mujer analfabeta a la que preguntaron en un programa de radio, por qué había escondido maquis después de la guerra civil, a lo que ella contestó, que cuando estás en el baile, bailas.
En la novela no se trata de esconder maquis, pero sí (y sin poder explicar mucho para no generar spoiler) de posicionarse: o estás conmigo o contra mí, o bailas conmigo o bailas con los otros, la cuestión es que en este mundo se tiene que bailar.
Y eso es lo que le sucede al protagonista de la novela, un buen sastre, que casi sin quererlo se ve inmerso en una trama descomunal y donde tendrá que bailar, y no siempre con la más guapa.

« El trío de músicos abordó un par de canciones más lentas que sacaron a bailar pieles urgentes, amantes por horas y pupilas emocionadas. El baile adelgaza la pena.»

Una de las cosas que más me ha atraído de su lectura es el buen hacer que tienen los dos autores Mario de los Santos y Óscar Sipán (que se presentaron al concurso bajo el pseudónimo de Galgo Cabanas y que lo han mantenido para la novela) para sumergirnos en un mundo totalmente inventado y cuasi desubicado donde, sin pasar casi nada suceden muchas cosas. El ritmo tranquilo y pausado, casi diría que de película de los años 50, las imágenes de postal sin tener pesadas descripciones, el aroma a viejo, el sentirse en un momento de postguerra (yo he imaginado en muchos momentos española, pero por algunos vocablos se podría decir que sudamericana) que daban ganas de encender una lumbre, hacen que haya pasado un rato muy agradable y entretenido con su lectura.
A todo esto le podemos añadir el negro de sus escenas, confiriendo una novela negra al uso antiguo, de esas de puro en el bar, de charlas con café, sin demasiados disparos y ni tan siquiera un caso por resolver. Pero no os quiero llevar al equivoco: muertos ahí; y un inspector, aunque en un papel secundario. Será nuestro pobre y enamoradizo sastre el que se meterá de lleno en un baile al que no había sido invitado.

« A veces pienso que los libros fueron inventados por insomnes para reconfortar a otros insomnes»

 «Vivir es el arte de desnudarse adecuadamente hasta quedar en los huesos»

Otro de los puntos fuertes es sus dosis mesuradas de erotismo, de amores casi imposibles, de esos que te dejan el corazón temblando y que te nublan los sentidos y por los que te sumerges en una pista con boleros de fondo.
También me ha resultado interesante (por no tener costumbre de verlo, aunque Saramago era el rey), encontrar los diálogos insertados en medio del texto. Incluso pensé que si volviera a escribir una novela lo haría así, pues le da un ritmo y una soltura que hace muy agradable la lectura, además de ayudar a la hora de llenar de matices todos esos momentos sin casi hacer parar al lector.

Ya lo he comentado un poco antes, pero quiero reseñar que coincido con el jurado del certamen de Novela Negra de Getafe (concurso que ganó esta novela para los que aún no le sepáis), en que el poder de las imágenes es uno de sus puntos fuertes, así como la construcción de sus personajes: bien dibujados y bien utilizados.

« Nunca se ha cortado un patrón con preguntas inoportunas»

 «No hay secreto que un clavo en la rótula no pueda averiguar»

Como ya expliqué en la presentación como novedad de la novela, ya conocía el último trabajo de Óscar (Concesiones al demonio) y me dejó prendado con su fuerza narrativa y su imaginación. Eso ha hecho que intentara saber que capítulos ha escrito él y cuáles Mario. Como podéis entender era una tarea difícil, pero creo que no me equivocaría en muchos, pues en algunos momentos he podido recordar esa fuerza y algunos buenos tics. Quizás vaya errado, pero no tiene importancia en definitiva.
Lo que sí tiene importancia es la aportación que hacen los dos autores a la novela negra con un libro de corte y confección (mucha mejor dicho) literario que hará las delicias de los que se sumerjan en él.

Y para acabar y por ponerle un pero, creo que el final no está al nivel del resto del texto. Esperé más después de una larga noche de baile, o quizás ha sido la sensación de querer saber más y seguir leyendo.

« Nada duele más que ser el estúpido de la fiesta que bebe sentado un ponche mintras el resto de la gnte consigue pareja, el estúpido que está en el baile y no baila.»


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