lunes, 29 de octubre de 2012

Victus de Albert Sánchez Piñol

La magia de la radio me descubrió, lo que ya ese día intuí, una de mis mejores lecturas del año: Victus de Albert Sánchez Piñol y publicada por la editorial La Campana.
No me lo pensé dos veces. Tenía que leerla. Me quedé prendado con las palabras del autor; quería vivir aquello que estaba escuchando.
Sí, puse el listón muy alto de mis expectativas. Pero que goce te da verlas cumplidas, pues Victus es un novelón de principio a fin.

Está claro que tenía mucho ganado, ya que lo anteriores trabajos de Sánchez Piñol me habían cautivado, pero existía el riesgo del cambio de lengua. El autor siempre había escrito en catalán y es complicado dominar más de una lengua como ha demostrado hacer el escritor.
Me pareció interesante la respuesta que dio en una entrevista en el programa Página 2 de TVE2 al respecto del cambio de lengua. Dijo que: «la había escrito en castellano para poder alejarse de la historia y así poder ser más objetivo».
Llegados a este punto, y para entender las anteriores palabras, sería bueno que os explicara en forma telegráfica de que trata Victus. La novela se centra en la cadena se sucesos que culminaron con el asedio de Barcelona y la ocupación final por parte de las tropas borbónicas el 11 de septiembre de 1714. Creo que ahora lo podéis entender mejor, pues aquel día, el pueblo catalán perdió sus libertades, de ahí, que el escritor catalán necesitara alejarse de la historia para no dejarse llevar por el corazón, cosa que hubiera frustrado a mí entender la novela.


Supongo que el momento actual que vivimos en Cataluña, y las similitudes que se pueden encontrar en la obra, hacen que uno la viva de forma diferente y sobre todo más intensa.
En el programa de televisión antes referido, también se le preguntó por lo oportuno de su salida a la venta, pero como bien explicó: «una novela de este calado no se hace en dos días». Comentó que llevaba más de diez años detrás de ella en un proceso de documentación faraónico para poder «contar la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad».
Yo no soy historiador, y no me pondré a juzgar si eso o aquello se ajusta más o menos a la realidad. Lo que sí he hecho es creer en las palabras del autor al asegurarme que todo lo que está escrito está documentado y por tanto fue así, y sobre todo, lo que he hecho es disfrutar de pleno y sumergirme en la historia como si yo fuera uno de esos barceloneses.
Es por ello que, en más de un momento de la lectura, he tenido una súbita subida de rabia al leer lo que leía y hacer el juego de extrapolarlo a la actualidad. ¿Se podrían cometer los mismos errores? ¿Estamos tan indefensos? ¿Son lo políticos unos titiriteros y nosotros sus títeres? Aunque también existen imágenes alentadoras al respecto, como cuando se explica que los barceloneses se plantaron durante dos días en la Plaça de Sant Jaume (centro de la ciudad), a modo de los indignados, e hicieron cambiar el voto de los políticos con dicha movilización pacifica y silenciosa.

No los he contado, pero estoy casi convencido que Victus es la novela a la que más twetts le he publicado. Toda ella está repleta de buenas frases, de momentos para apuntar, para recordar, para compartir. Mirar si he publicado tweets que esto pensando en hacer una entrada tan solo dedicada a ellos.

Creo que una de las mayores virtudes del libro es la elección del narrador y es hacerlo acompañar de buenos personajes de ficción que enriquecen al narrador y hacen vibrar al lector al encontrarse con momentos muchos más humanos.

El narrador elegido es Martin Zuviría, del que el autor explica que tiene cinco constancias escritas y documentadas de su participación el los hechos y de situaciones vividas a lo largo de su vida. Una de ellas es que acabó en la corte de los austrias con una paga vitalicia, y es ahí donde comienza la historia. Zuviría tiene 98 años y contrata a una secretaria para que le escriba sus memorias. Y antes de seguir y a modo de tirada de orejas para el autor, creo que no lleva a nada la relación existente entre Zuviría y su secretaria a la que veja continuamente, aunque en un momento de la novela le pedirá disculpas, más con la boca chica, para poder continuar con la narración, pero como digo, no lo he visto necesario, aunque quiero pensar que el autor lo utiliza para explicarnos un poco más sobre el carácter del mismo. Ya veréis que no es un personaje al que queráis tener como amigo.
Como escritor me ha picado la curiosidad saber exactamente cuáles son esas cinco referencias y como ha montado, a partir de ellas, toda la novela. Sánchez Piñol hace un trabajo de ingeniería literaria durante todo el libro poniendo el punto más humano en esos secundarios que compartirán escena con el nombrado Zuviría. Quizás en algunos momentos pase demasiado rápido por según que acontecimientos, pero también se tiene que entender que el número de páginas no puede ser infinito.

El autor, aun cambiando de registro y género, no pierde su pulso narrativo y sigue siendo fiel a su conocido tono gamberro que podemos encontrar en múltiples imágenes de la novela, principalmente concentradas al inicio de esta y que nos harán sonreír, cosa difícil, tratándose de una tragedia.

Victus será polémica (no sé si es la intención) al poner en duda la versión oficial de los dos bandos y ceder el testigo a los auténticos protagonista de la historia: engrandeciendo la figura del general Villaroel, más bien olvidado por la historia y que según parece defendió la capital catalana hasta sus últimos momentos, aún siendo castellano; no dejando muy bien parado al venerado Casanovas, uno de los pasajes que seguro generaran más polémica al ser el héroe oficial del bando catalán; dilapidando la imagen Carlos III, aunque tampoco me ha sorprendido; tachando de cobardes a algunos de los capitanes catalanes, como en la escena de Mataró que pudo cambiar el signo de la guerra; y tantos y tantos momentos que nos abren los ojos a otra realidad.

Sobre Victus se podría estar escribiendo y escribiendo. Os he de confesar que no acabo de estar muy satisfecho con la reseña. No sé, tengo la sensación que me ido por las ramas y que el libro merecía mucho más. Que me he dejado mil cosas por explicar.

Y para finalizar os diré que Victus para mí es: intensa, emotiva, vibrante, heroica, trágica, irónica, sarcástica, picara, interesante, instructora, histórica,…, y que una vez leí la última página tuve una sensación de inmensa tristeza mezclada con un cierto vacío.

CONSÍGUELA EN AMAZON

Te invito a formar parte de mi lista de correo: avances de mi publicaciones, información puntual, material exclusivo,...,todo son ventajas. Pruébalo.


El principio del fin, mi primera antología de relatos en solitario.

Disponible en Amazon (¡solo 0,99€!)

Puedes leer un avance gratuito 
En Amazon AQUÍ

Otros formatos AQUÍ
Publicar un comentario