miércoles, 23 de enero de 2013

Un café con Víctor Del Àrbol


Ya hacía más de un año que no publicaba una de mis entrevista llamadas “Un café con…” que tan buena acogida tuvieron.
Me tomé un descanso, más bien largo, pero no me he podido resistir a invitar a café a unos de los autores que más me cautivo en 2012 con su “La tristeza del Samurai(Alrevés, 2011)” y que en pocos días presentará su nueva novela, “Respirar por la herida (Alrevés, 2013)”.
Tengo unas ganas locas de leerla, y más después del entretenido café, que con mucho gusto, y sin pensárselo dos veces, acepto un ocupado Víctor Del Árbol. Desde aquí le doy las gracias por todos los cafés que nos tomamos, que fueron unos cuantos.

Y sin más preámbulos os dejo con la entrevista:

Quizás la primera pregunta te sorprende, pero he podido leer en algunas entrevistas que antes de publicar tu gran éxito "La tristeza del Samurai (Alrevés, 2011)" estabas muy quemado y no tenías ganas de publicar. ¿Qué sucedió para sentirte así y que te llevó a publicar de nuevo?

Es verdad. Verás, Con el Peso de los Muertos conseguí algo bastante insólito: ganar un premio prestigioso (El Tiflos, con Soledad Puértolas, Luis Mateo Díez y Manuel Longares en el jurado) sin ningún padrino. Hubo además una editorial que quiso hacerse con los derechos, pero yo le había dado mi palabra a un editor ya, así que la cumplí, y me equivoqué. Me mintieron en todo desde el principio (era mi primera novela publicada, así que me lo creía todo): la edición, la promoción, los derechos de autor. Perdí muy buenas oportunidades por cumplir mi palabra mientras ellos se la pasaban por el forro. Incluso hoy en día, se sigue vendiendo (resto de armario) y ni siquiera se han dignado pagarme los derechos. Me quemé mucho, pero apareció Alrevés y todo cambió.
Josep, el editor, me convenció para que le diera la oportunidad de demostrar que las cosas se pueden hacer con honradez. Me contagió su entusiasmo, y sin grandes promesas ni vender humo, empezamos a trabajar desde muy abajo. Hoy somos, además de editor y escritor, algo muy, muy difícil: buenos amigos. Los amigos se dicen las cosas a la cara, buscan soluciones y siguen adelante juntos.
Pero debo confesarte que sigo con la espinita clavada de El Peso de los Muertos.

Por lo que parece y más hoy en tiempo de crisis, se sigue repitiendo el mismo esquema. ¿Qué le recomendarías a los escritores noveles sobre la publicación?

Que crean en sus posibilidades sin falsos optimismos, con los pies en el suelo. Aquí la vanidad solo sirve para enterrarte y la bisoñez para mandarte a casa. Primero trabaja a fondo tu obra, hazla sólida y prepárate para defenderla ante quien sea. Después ten paciencia, busca y rebusca la editorial que pueda ajustarse a tus deseos. Piensa que más vale ser cabeza de ratón que cola de león. No pienses en el dinero, ni en la fama, ni en la gloria. Probablemente no llegarán. Piensa en tu obra, solo en ella.
Mira, David: yo creo que el verdadero escritor escribe por encima de sus circunstancias, es una especie de aventurero, como un Amundsen que se adentra en el Polo porque el polo está ahí.
Quien escribe con otros fines, se equivoca.
A la gente le gusta la vanagloria. Pero la vanagloria es un premio muy rácano
Hay que tener claro lo que se quiere y porqué se quiere

"El peso de los muertos" fue tu primera obra, como has comentado, y fue maltratada. ¿Existe la posibilidad de que sea de nuevo publicada por otra editorial para el disfrute de tus seguidores?

El Peso de los muertos: está en manos de Alrevés, está pensado reeditarla o sacarla con otra editorial en Bolsillo, ya se verá. Pero no se va a morir, eso seguro. Es una novela que merece vivir.
Para mí es una novela muy importante. Me dio mucha fe y muchas ilusiones. Además, creo que está a la altura, de verdad

Una buena noticia para todos tus lectores.
Hablemos un poco de Alrevés Editorial. Leí el otro día que decía Gregori Dolz, el editor, que la filosofía de la editorial es diferente a las demás. Tú que lo vives desde dentro, ¿qué nos puedes explicar de esa diferencia, de ese trato? ¿Qué te sedujo para publicar con ellos?

La honestidad. Para mí es el pilar básico. Soy de la escuela de nuestros padres. Cuando se da la palabra se cumple, cuando se estrecha una mano se tiene un trato. Son honestos en su propuesta, no te dicen lo que quieres oír sino que se plantean posibilidades reales. Mira, nosotros lo discutimos todo: ejemplares de cada edición, me respetan mi opinión en el título, la portada y el editing, no me presionan y yo no les presiono. Eso es muy importante para mí. Y algo fundamental: vendan cinco mil o cincuenta mil, creen en mí, no se dejan arrastrar por el pesimismo o el optimismo desmesurado. Tienen el handicap de ser una editorial pequeña, sí, pero te aseguro que en unos años será una editorial de referencia de las independientes.
Otro punto importante es que apuestan por escritores de casa y eso gustó mucho. No es un eslogan, se lo creen, y por eso han puesto en marcha colecciones en catalán como crims.cat, o apuestas arriesgadas en la no ficción. Pasas horas hablando de libros, y eso está bien cuando eres escritor.
Somos jóvenes, estamos ilusionados pero somos profesionales. Una buena combinación

Antes de entrar a hablar de tu nueva publicación "Respirar por la herida", me gustaría hablar un poco de tu vida pasada para que tus lectores te puedan conocer mejor y vean todo el poso que está dejando en ti y que, seguro, utilizas en tus escritos.
Mal estudiante, seminarista, Mosso d'escuadra, derecho, teología, historia...¿Qué nos cuentas de todo ello, pues parece que no pega ni con cola, no?

Si miras la vida en perspectiva, no pega con cola ninguna de las nuestras. Uno entra en este río y nada como puede, a veces se deja arrastrar, otras nada, y muy pocas veces llegas a la orilla que soñaste. Yo tengo suerte, soy como el personaje de Sabina, he tenido muchas pieles y muchas vidas y cada una de ellas me ha dejado cicatrices, alegrías y experiencia. Como a la mayoría. Sí es cierto, fui seminarista y estaba convencido de que mi camino era ayudar a los demás. Luego me enamoré, y no hay fe más poderosa que esa. Desde muy joven trabajé para salir adelante, es algo común a la gente de mi generación: me marché muy joven de casa, siendo un adolescente, así que tuve que aprender rápido. Durante veinte años trabajé como Mosso d'Esquadra en muchos sitios diferentes. No es tan distinto al ser seminarista si lo piensas. Nunca me gustó estar en la orilla de las cosas, preferí zambullirme en la vida, y alguna vez estuve a punto de ahogarme, pero siempre he pensado que vale la pena hacer algo, lo que sea, por cambiar tu entorno. Lo sigo pensando, aunque piense que esa etapa ya se acabó para mí.
En cuanto a los estudios, nunca he tenido titulitis. Empecé las carreras de Historia, de Derecho, de Teología, de...nunca acabé nada. Me terminaba aburriendo, pensaba que no necesitaba el título sino el conocimiento, y encontré el modo de obtenerlo por mi cuenta

¿Crees que tus novelas pueden llegar a cambiar algo tu entorno en el sentido que hablábamos de estar al servicio de los demás?

Estoy convencido de ello. El arte, cualquier tipo de arte, puede despertar conciencias (Thomas Mann llamaba a eso el poder moral de la literatura) o puede aletargarlas con subproductos. Yo opino que la conjunción de lo estético, lo úril y lo entretenido es compatible. Escribo con una intención, no hay nada inocente en mi literatura. Pero trato de conjugar todos los verbos. Entretener, apasionar y llamar a la reflexión sobre uno mismo, el lector. Me gusta pensar que tengo las llaves de un estrecho e intrincado laberinto, y que poco a poco voy encontrando el hilo de Ariadna.

A base de desgracias y alegrías aprendí muy niño que la vida es muy corta, no importa cuánto vivamos, siempre será poco. Así que no puedes pasar de puntillas sobre tu propia historia. Hay que zambullirse, y duele, te haces daño, pero merece la pena. Me lo tomo como un paréntesis, vivir, donde tengo que absorber todo lo que pueda. Me gusta escuchar, soy observador, y he tenido muy buenos maestros en el colegio, en la calle, en el seminario y en los Mossos. He tenido, y tengo, el privilegio de rodearme de gente que sabe más que yo de esto de vivir. Creo que eso se nota en mis novelas: ese feroz deseo de llegar hasta el final en todo.

Antes me preguntabas por los escritores noveles: yo añadiría a mi respuesta que hay que hacer las cosas con pasión. La pasión es una fuerza motriz asombrosa, creer lo que haces, convencerte de que eres escritor, que tienes algo que aportar a la rueda de nuestra historia común.

Hablemos un poco de tu anterior trabajo, "La tristeza del Samurai". Yo he tenido la suerte de poder leerla y reseñarla, y sabes que quedé fascinado por ella. Siempre me ha interesado el proceso creativo, y por eso te pregunto, ¿qué te llevó a escribirla?

La necesidad y la intuición. Son dos constantes para mí. Necesito escribir algo y no cejo hasta que intuyo el modo de hacerlo.

En la Tristeza del Samurai hay una metáfora, que es la que me empujó a escribir: el samurai eres tú, yo, cualquiera de nosotros. Cuando somos niños, adolescentes, tenemos todas las opciones en la mano, creemos que podemos ser lo que queramos. Pero el tiempo, la experiencia, la vida nos va enfrentando a nuestros límites, nos obliga a aceptar nuestras carencias, nuestra herencia. Soñamos ser mejores de lo que somos. Uno de los lastres que tenemos es la memoria. No venimos de la nada, tenemos un pasado familiar, a veces inconcluso, crecemos con esos silencios, con esos cuchicheos tras las puertas, y cuando descubrimos quiénes fueron nuestros padres, nuestros abuelos antes de serlo, no siempre nos gusta lo que encontramos. Heredamos sus miedos, sus culpas.
Eso puede trasladarse a los Pueblos: La Tristeza del Samurai es también la Tristeza de un País que se creía mejor de lo que es, que esperaba lo mejor después del franquismo y la guerra civil. Una sociedad que todavía se asusta al mirarse al espejo, que siente que podría ser mejor de lo que es pero no puede por el lastre del pasado.

De las vivencias personales y de mi afición por la Historia nacen estas preguntas, y la conclusión de que la única escapatoria que tenemos, el único heroísmo y dignidad a que tenemos derecho a aspirar es luchar, luchar por vivir a nuestra manera, por romper las cadenas de la culpa, aspirar a ese grado de libertad personal que nos redima con nosotros mismos. Isabel y María, ambas mujeres (muy importantes en mi vida) encarnan esa lucha.
No escribo en la Tristeza del Samurai sobre el franquismo ni la guerra Civil, ese es el decorado. Escribo sobre esa lucha personal contra el olvido.

Si en la "Tristeza del Samurai" escribes sobre el olvido, sobre el peso de la culpa y en tu primer novela, "El peso de los muertos", he leído que hablas de la memoria, ¿qué nos vamos a encontrar en "Respirar por la herida" tu próxima novela que sale el 28 de enero al mercado?

Respirar por la Herida es algo muy distinto a mis anteriores novelas. El planeamiento es diferente, la ambientación es actual y no hay saltos en el tiempo. Si en la Tristeza del Samurai los personajes reaccionan a las circunstancias, en Respirar por la Herida lo que hacen es aferrarse con fiereza a la vida. Lo que vamos a encontrar es ansias de vivir a costa de lo que sea, de inventar el pasado, de inventar formas de amor, de inventar odios, de inventar en definitiva cualquier razón que nos permita mantenernos a flote cuando ya no podemos más. El dolor, el sufrimiento como excusa, como razón para seguir respirando.

Pienso en una imagen: la de un pez boqueando fuera del agua, respirando compulsivamente por sus branquias, con la esperanza vana de que el pescador decida devolverlo al agua. Así somos los seres humanos. Nos aferramos a cualquier resquicio de esperanza hasta el final.

Mezcla otra vez los géneros, trhiller, negra, psicológica, para eso están los géneros: para usarlos y trasgredirlos. No es una novela negra al uso: aquí no hay policías, no hay detectives ni periodistas que investigan. Aquí quién investiga es un extorturador de la DINA (la policía secreta chilena) y un terrorista argelino muy peculiar. La verdad interesa poco o nada, y sus métodos no son clásicos en absoluto. Son cobradores de cabelleras, y se las cobran.

También me sumerjo en el mundo de las emociones. Me interesaba mucho buscar diferentes formas de amor, preguntarme qué es la lealtad, la amistad. Hasta dónde podemos llegar por salvar a quien queremos.

Creo que es una novela extraordinaria, de verdad. Porque es polifónica, está llena de muchas vidas, de muchos modos de afrontarla.
Y tiene unos giros muy inesperados. Me gusta destruir las certezas, que nada, absolutamente nada tiene que ser como se supone que debe ser.
Vamos, como la vida misma
Como escritor estoy muy contento. Necesitaba dar este salto adelante

¿Cómo van los nervios? ¿Te pones nervioso antes de saber el juicio de tus lectores o eres de los que piensas que el trabajo está hecho y que más da?

Sí, me pongo nervioso, claro que sí. Y es bueno que sea así. Tú tienes una novela en la cabeza y la plasmas en papel, pero no sabes qué parte o partes llegarán al lector. Yo soy de los que piensa que un lector siempre explica mejor las novelas que un escritor. Porque es quién las vive, sin ningún vínculo con el creador. En mi caso, además, se suma el tema de haberme ido de los mossos, de haber hecho esta apuesta tan fuerte por lo que quiero y la expectativa que ya generó la Tristeza del Samurai.
Pero también tengo que decir que me he vaciado, he sido honesto conmigo mismo y no he cedido a la presión. Es la historia que quería escribir, y como quería escribirla. En ese sentido, estoy tranquilo.
Ahora toca luchar con los molinos de viento. Vendrán los Falcones, las Sombras de Grey, los Dan Brown, y Respirar por la Herida tendrá que estar ahí en medio, como un barquito entre trasatlánticos. Pero ya cuento con ello y hay que luchar, no hay más. Además, yo creo en los milagros. Y tengo una muy buena intuición con esta novela.

¿Te creo un cierto respeto enfrentarte a esta novela tras el éxito de la Tristeza del Samurai o ya tenías camino iniciado y eso te sirvió de colchón salvavidas frente a la página en blanco?

Yo todavía no he sufrido ese efecto o esa responsabilidad que te paraliza. La vida es mucho más complicada, la realidad de la gente es muy jodida, y escribir, después de todo, es algo que me construye con naturalidad. Soy escritor, vivo como escritor, pero sé que detrás de todo esto hay un montón de variables que yo no controlo. me preocupo por los que confían en mí, por los que en cierto modo, dependen de mis ingresos, pero no siento presión creativa. Mi cabeza siempre está volando y mi mano la acompaña sin temblar.
De hecho, ya llevo un par de meses trabajando en la próxima

¿Y ya tiene título?

Sí, de trabajo (los uso para el primer borrador. Promete)
Necesito escribir cada día, o siento que dejo de hacer algo fundamental
Me olvido de todo este mundillo, y me centro en la historia, en los personajes.

Creo recordar que leí en alguna entrevista tuya anterior, que eres fan de Haruki Murakami, escritor que a mí me apasiona. ¿Qué te gusta del él?

La fusión de géneros: la alegoría, el realismo mágico casi de Márquez y ese toque particular tan onírico. Crea unas imágenes muy potentes. Me descubre otros mundos.

Oye ¿qué es para ti escribir?

Ahora el café se gira. Veo que te sabes las reglas del juego, aunque yo esa parte no te la había contado.
Escribir para mí es desnudar tu alma. Dejar de lado tus tapujos, evadirte por completo de todo lo que te rodea, volar, contar, impresionar, llegar,..., aunque hace tiempo que no escribo literatura con regularidad y empiezo a olvidar porqué lo hacía. Tengo que centrarme en ello y volver a disfrutar, que casi es el motor, disfrutar con la creación de un escenario, unos personajes, que al principio son ficticios y luego se vuelven cotidianos al compartir mesa contigo.

Comparto lo de disfrutar. La sensación de que has estado muy lejos de viaje, y cuando regresas al aquí ya no eres el mismo.

¿Eso quiere decir que no compartes los demás términos?

En parte, David. Desnudar el alma es algo más complejo para mí.

Creo que uno de los peores frenos que tenemos es la autocensura. El miedo a ir demasiado lejos en nosotros mismos. Yo no me psicoanalizo a través de lo que escribo, pero soy consciente de que a veces piso terreno blando. Aprender a desnudarte requiere una experiencia y una confianza que tal vez aún no domino.
Utilizaré una imagen para explicártelo. Es como ponerse delante de un espejo, a veces puedes descubrir que no te gusta quien te mira al otro lado.

Quizás he sido demasiado poético al decirlo, quizás hubiera sido mejor decir, abrir tu corazón, o lo que tu dices, no censurarnos y escribir aquello que sentimos que debemos escribir.

No, lo has dicho perfectamente. Y creo que eso es la literatura que se escribe desde la emoción.

¿Qué es para ti desnudar el alma?

Desnudar el alma no es ser exhibicionista de uno mismo, ni pretender que los demás nos conozcan a través de lo que escribimos. Sí, sí lo creo. Yo soy la mejor versión de mí mismo al escribir, al menos la parte más honesta de mí mismo. Pero no creo que los demás nos lean por eso. Nos leen porque se identifican con lo que cuento, porque les empujo a preguntarse cosas, o simplemente porque les entretengo contando historias.
Por eso te decía que soy escritor y vivo como escritor. Un ejemplo sería Modigliani, el pintor. Todo el mundo sabía de su talento, él mismo era consciente, incluso el propio Picasso. Pero para Modigliani el arte y la vida eran vasos comunicantes, y bebió ambos hasta el final. No buscaba la fama de Picasso, ni su dinero. Buscaba ser y vivir como lo que era.
Soy un romántico, lo sé. Pero es mi opción y la asumo.

Ahora, y para acabar, te propongo un pequeño. Te diré algunas palabras o frases cortar y me gustaría que me explicaras que significado tienen para ti o en que te hacen pensar. Parece fácil, pero no sé si lo será tanto.

Serías un buen entrevistador tipo radio. Me gustan estos juegos del subconsciente.

Gracias. Ok, voy con la primera: Biblioteca

Infancia, así sin pensarlo. Me trae recuerdos de mi madre, de la Ilíada, de tardes de invierno.

Vázquez-Figueroa

La Iguana, Lanzarote o el arte de entretener, mis primeras lecturas en el Círculo de lectores

Montserrat

Promesas y esperanzas. Cada libro es una ofrenda y un agradecimiento por mi vida soñada. Montserrat es mi punto de calma, mi cordón con una fe que no es religiosa. Visita del Papa Juan Pablo II, un seminarista fumando un pitillo bajo la lluvia y cagándose de frío. Ese soy yo.

Premios  literarios

Una puerta de entrada, a veces una falsa puerta, pero en mi caso la oportunidad de darme a conocer al lector. Como en todo, hay premios y premios, y no siempre los más rutilantes son los más convenientes.
Francia: Mi tierra de acogida literaria, donde la Tristeza ha alcanzado la condición de best-seller, pero también donde más me han obligado a profundizar sobre las razones de mi literatura. La tierra donde nació Lola, mi compañera inseparable.

Llorar al recibir un premio

Dos veces, la primera con el Tiflos, una explosión de incredulidad y felicidad desconocida hasta entonces. La segunda, al recibir el premio a la mejor novela negra europea en Francia: de felicidad, de satisfacción inmensa, de paz al echar la mirada atrás y ver cuánto esfuerzo y cuánta ilusión hasta llegar a ese momento, solo, después de recibir el premio y pensar en mis padres, en mis amigos, en mi compañera.

El abismo de los Sueños

La primera novela que escribí, finalista del premio Fernando Lara que no llegó a publicarse, pero que un día retomaré porque está llena de buenas intenciones.

La tirada de Respirar por la herida

En una primera edición 6000 ejemplares (la primera de la Tristeza fue de 3000), un esfuerzo titánico para Alrevés, que deberá competir con los cientos de miles de otras ediciones de otros escritores más conocidos. Pero suficiente para que salte la chispa y se produzca el milagro de los panes y los peces. En ello confiamos

¿Qué estás leyendo?

Una edición preciosa de la Montaña mágica de T. Mann reeditada por Edhasa que me han traído los reyes magos.

¿Qué volverías a leer?

"La Peste" de Albert Camus y Cien Años de Soledad de Gabriel García Márquez.

Víctor, ha sido un placer y una gozada conversar contigo. Espero que Respirar por la herida tengo el mismo éxito o más que La Tristeza del Samurai.

Muchas gracias. Yo también me lo he pasado muy bien tomando café contigo.

¿Oye?, que no será el último.

Seguro que no

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