miércoles, 10 de abril de 2013

Atomka de Franck Thilliez



Franck Thilliez lo ha vuelto a conseguir.

Vuelve a demostrar que una novela negra de más de 500 páginas puede ser adictiva y no dejar ni un segundo de respiro al lector con una trama inquietante a la vez que interesante, donde además, se pueden aprender cosas de nuestro pasado que quizás pasaron desapercibidas para el público en general. Está claro que la lectura de una novela tiene que entretener, pero si además se respalda de una buena documentación que no soliviante al lector, doble triunfo, y Franck Thilliez lo tiene claro: la mezcla de entretenimiento, conocimiento y novela negra es su éxito.

Y no era nada fácil volvernos a sorprender y engancharnos después del nivel que demostraron sus anteriores novelas, en especial las dos últimas, El síndrome E (Destino, 2011) y Gataca (Destino, 2012).

Atomka (Destino, 2013) es la quinta entrega de la saga protagonizada por Franck Sharko y desde la tercera, junto a Lucie Hennebelle, personajes que no dejan de crecer y que hacen que los seguidores del autor sigan leyendo sus aventuras. Pues no es solo el caso a resolver (o los casos, como sucede en Atomka), es la historia pasada, presente y futura de los dos policías, en esta ocasión más unidos que nunca, pues han decidido vivir juntos e intentar tener un hijo en común. Pero lo miedos se apoderaran de ellos, sobre todo de Franck que incluso empezará a ver fantasmas donde no los hay, y todo ello ligado con mano magistral a la trama principal de la novela, no pudiéndose decir que es un parche como sucede en otros casos.

Vivir juntos hará que la complicidad entre los dos crezca, pero también los malos entendidos, lo que generará que choquen en más de una ocasión, sobre todo por las mentiras que deberá contar Sharko para proteger a Lucie. ¿A dónde le llevarán sus mentiras? ¿Cómo afectarán a su relación? Totalmente adictiva para los seguidores del autor, pero también emocionante para los que lo leen por primera vez, ya que Franck sabe enlazar su nueva entrega con las otras dando la información necesaria para seguir el hilo transversal en caso de ser la primera vez que uno lo lee. Añadir que es recomendable leerlas en orden para que la satisfacción sea aún mayor.

Y como avanzaba antes, os encontraréis con dos casos, como siempre de difícil solución, de esos de ardua investigación, de ir paso a paso siguiendo las pistas y en este caso siguiendo los múltiples cuerpos que se irán encontrando sin mucha relación entre ellos al principio. Pero la investigación irá avanzando y las piezas del complicado puzle se irán encajando.
Creo que lo mejor que se puede decir de Thilliez es que se lo trabaja, que lo tiene todo muy bien planeado antes de ponerse a ello y de ahí que al llegar al final de la novela no nos sintamos defraudados y engañados con ciertos saltos mortales de otras novelas. Sí, se guarda un as en la manga, como buen escritor, pero creo que siempre intenta jugar con el lector para que este intente adelantarlo en la argumentación, cosa que se agradece.
Me han interesado mucho los comentarios finales que añade el autor al final de la lectura donde nos explica su proceso a la hora de afrontar la novela y la coincidencia de su escritura con los desgraciados sucesos de Fukushima en marzo de 2011. Y es que una de las tramas de la novela tiene que ver con el estudio del átomo (ATOM [KA] se llama la novela en la versión francesa, toda una referencia a lo que encontraremos). Tendréis la oportunidad de poder acercaros a Chernóbil y se os helará la sangre al pasear por sus alrededores. ¿Qué tramas corruptivas se han podido aprovechar de un suceso tan devastador? ¿Es posible extraer beneficio del desastre? ¿A qué precio?

Además, Sharko se enfrentará a su pasado en la segunda de las tramas policiales. ¿Vuelve el Ángel Rojo, quién secuestró, torturó y violó a su mujer en el pasado (primera de las entregas, El Ángel Rojo (Edhasa, 2008)?

No me cansaré de decirlo, pues se nota en cada uno de los párrafos que Franck Thilliez tiene oficio y que domina su faceta de documentación para acercarnos, desde la novela negra, a los misterios de la ciencia de forma instructiva, didáctica, pero muy amena. Por poner un ejemplo de Atomka, se tratará el tema de la hipotermia terapéutica que consiste, en pocas palabras, en congelar el corazón para poder aperar sin anestesia. De ahí se puede llegar a congelar un cuerpo en vida para después revivirlo sin envejecer. Como veis, se hablará del papel de los científicos en nuestra sociedad y como algunos quieren jugar a ser dioses. El autor nos invita a reflexionar sobre ese hecho. ¿La ciencia debe jugar a ser Dios? ¿Vale todo en pos de los descubrimientos científicos?

Enigmas, manuscritos, ciencia, jugadas de ajedrez, muertos, muchos muertos, secretos, mentiras, amor, amistad, un sinfín de condimentos para una excelente ensalada negra.


Reseñas del autor en el blog

Sharko 1: El Ángel Rojo
Sharko 3: El síndrome E
Sharko 4: Gataca


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