sábado, 1 de junio de 2013

Despiértame para verte morir de Miguel Aguerralde


Ya no os cuento nada nuevo si os digo que Miguel Aguerralde es uno de los valores emergente de la narrativa negra y de terror en España. Y es que Miguel ha sabido trabajar y marcar muy bien su estilo: novela negra mezclada con terror. A mí personalmente me encanta esa mezcolanza de géneros al gustarme los dos casi por igual.



Después de sorprendernos con su última novela Última parada: la casa de muñecas, Despiértame para verte morir no nos deja de sorprender, de enganchar, aunque el autor deje claro que no son consecutivas, es decir que la última fue escrita antes que la primera y que por tanto nadie vea un avance o un retroceso en su escritura. Yo no sé exactamente en que momento la escribió, pero me lo puedo suponer al notar que su pluma está más asentada al detectar una narración más perfecta, más contundente. Se acabaron las pruebas de sus primeras novelas, y como digo, creo que ahora sí ya sabe cual es su camino y el camino que sus lectores quieren recorrer con él.



Ya nos lo apunta el autor en el prólogo, Despiértame para verte morir es una novela que nació de su pasión por el cine de juicios, letrados, de investigaciones, de pruebas, de teorías, de retorcidos criminales; junto a su madre, pasaban tardes enteras delante del televisor disfrutando de dichas películas. Esa fue una de las chipas que fueron creciendo en el interior de Miguel desde muy pequeño, y eso fue lo que le hizo decidirse a afrontar una novela donde lo importante no es la investigación en si, sino el qué de los personajes y el vertiginoso pasado que los ha llevado a la desesperación, a la soledad, a la incomprensión.



«Ese caso nos quemó, nos devoró por dentro y nos marcó para siempre.»



El planteamiento parece sencillo en un inicio. Un psicópata llamado Richie Santoro, es sentenciado a la silla eléctrica. El caso lo lleva Marcus Crane y Richie le jurará venganza. Marcus lo deja todo después del caso e intenta escapar de su anterior vida. Dos años después comienzan una ola de crímenes que se cebaran en los amigos de Marcus. La marca de los asesinatos parece conocida.



«El diablo se hubiera detenido»



Supongo que leyendo lo anterior os habéis hecho una idea de lo que será el menú de la novela, pero os puedo asegurar que lo que estáis pensando está muy alejado de lo que podréis leer. A mí me ha pasado.

Miguel sabe jugar a la perfección con el lector y lo lleva a donde él quiere. Eso sí, sin engaños, pero con insinuaciones, para culminar con un final perfecto. Os lo tengo que decir: si el final hubiera sido otro no estaría hablando tan bien de la novela. Me salió un cabrón, de buen rollo, cuando leí las últimas frases.



«Dicen que hay gente que vive de su pasado. Ahora sé que, a veces, es el pasado el que vive de uno.»



Una de las cosas que más me ha gustado en la novela es como el autor se mete de lleno en la psique de los protagonistas y nos muestra sus pensamientos haciéndonos partícipes de su sufrimiento, de sus anhelos.

No sé porqué Miguel dijo en twitter que esta novela era una novela menor en su carrera. Quizás lo que debería haber dicho es que es corta y se hace corta, aunque a mí me ha chiflado la extensión; de aquellas que te llena, pero no te infla de forma que no te puedas atar los cordones de las zapatillas. Yo me la devoré en dos tardes. No pude dejar de leer hasta saber si lo que pensaba era o no era. Y ya sabéis la respuesta.



Y sí Miguel, ya llega el momento de los puntos negativos, ese que os hace sufrir a algunos, aunque sé perfectamente que no es tu caso.

Si os digo que no he encontrado ninguno no os lo vais a creer, ¿verdad? Son pequeños, o quizás no he visto más al leer con tanta devoción.

El primero: tengo curiosidad por saber que le sucede, dónde está, una chica que Marcus se encuentra en la biblioteca y que parece muy interesada en hacerle una entrevista y de la que no sabemos nada más. Creo que hubiera sido bueno despedirla de la novela de alguna forma.

La segunda: creo que es la novela que tiene el record de vómitos por página. No he contado las veces que Marcus regurgita, pero son más de seis casi seguro, y sobre todo al final. No sé, es un poco desagradable. Quizás hubiera otra forma para no llenar tanto las páginas con una palabra tal mal sonante de demostrar la tensión, el miedo, el terror, la angustia que el personaje tenía.



No sé si Despiértame para verte morir será un salto cualitativo en la carrera de Miguel Aguerralde al aportar por él la editorial Tagus, asociada a la Casa del Libro y Planeta, podría serlo. Lo que sí sé es que de nuevo me ha dejado con ganas de seguir leyéndole, de verlo evolucionar, de disfrutar con cada uno de sus proyectos.

Ahora estamos a la espera de su incursión en el género zombi con Caminarán sobre la tierra que muy pronto verá la luz bajo el sello Dolmen. Espero informaros y espero daros buenas noticias, aunque si fueran malas, que no lo creo, se lo perdonaría, pues Miguel es un escritor negro y de terror total.

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