miércoles, 17 de julio de 2013

Curvas peligrosas de Susana Hernández


«Mientras leía Contra las cuerdas de Susana Hernández y la editorial Alrevés tenía la sensación de haber encontrado un tesoro del género negro. Ahora que la he finalizado, estoy seguro de ello. »
Era finales de noviembre del 2012, y hoy sigo manteniéndome en lo que dije y más al reafirmarse con dos acontecimientos posteriores. Los seguidores de Susana nos encontramos con la noticia, que ni ella misma sabía, que su pareja Santana-Vázquez era la primera pareja de policías de las letras hispánicas, y además, poco después, se otorgó a Susana el premio LeerMisterio 2012 por su personaje Santana, como el mejor personajes femenino de novela negra 2012.

Tenía pendiente la lectura que daba a conocer a la pareja policial y, no sé porqué, he ido retrasando su lectura hasta hoy.

Curvas peligrosas (Odisea, 2010) es el germen de lo que anteriormente he comentado; el inicio de todo, incluso del salto a la pequeña fama de la autora, la novela que le dio la suficiente confianza para poder crear, dos años más tarde Contra las cuerdas y, está sí, darle el reconocimiento del público y de los medios (invitada a la Semana Negra de Gijón 2013 y exponente femenino de la novela negra española actual.).
Pero tengo que decir que en mi opinión, Curvas peligrosas, está en su conjunto un tanto por debajo de lo que me enamoró (el nivel estaba muy alto). Se tiene que reconocer que los escritores se forjan a base de escribir, a base de recibir comentarios, a base de hablar con sus lectores, vaya, o eso quiero pensar, y creo que Susana supo hacer los deberes y dar un salto cualitativo espectacular con su siguiente novela, y esperemos que en el 2014 lo vuelva a hacer con la tercera de la pareja.

Para lo que no conozcáis a Santana y Vázquez, os diré que nos encontramos ante una novela negra, policial, donde una recién ascendida Santana formará pareja con una veterana como Vázquez. Su primer caso será un posible asesino en serie en las calles de Barcelona.
Lo más novedoso que encontraréis es que una de las policías (Santana) en lesbiana y eso le da un toque personal al texto y a la historia que no podréis encontrar en otras lecturas y que enriquece enormemente nuestra cultura general.

Lo mejor de la novela es la, bendita, naturalidad con que Susana explora el personaje de Santana y la tela de arana que se teje alrededor de ella, así como su contrapunto con Vázquez. Sigo pensando, espero que en unos años no tenga que decir lo mismo, que se necesitan novelas como estas que hagan próximos momentos íntimos que muchos imaginan con negras nubes. El amor es el amor, en mayúsculas, sea del tipo que sea, y hace sufrir lo mismo a unos que a otras.

Por el contrario, creo que Curvas peligrosas se centra demasiado en la trama personal de las protagonistas dejando un poco de lado, o en término secundario la parte policial que empieza con  mucha fuerza en su capítulo inicial y que va perdiendo fuelle bajo la sombra de los problemas sentimentales de Santana.
Si en Contra las cuerdas, recuerdo, posterior a esta, la trama policial y la personal la encontré muy equilibrada, la justa y necesaria para que nada perdiera importancia, aquí no puedo decir lo mismo al encontramos con capítulos seguidos de un especie de repetición de patrones ahora voy, ahora vengo, ahora quiero, ahora no quiero, el desojar de la margarita. Será que soy más negro que romántico.

Con todo, os quiero recomendar la serie por su novedosa pareja de personajes, por su implicada autora, y por esa mejora continua de las tramas que estoy convencido nos hará pasar tarde de lectura muy buenas, y sobre todo os la quiero recomendar para que os acerquéis a un mundo lleno de perjuicios para que os podáis alejar de ellos y vivir con naturalidad el amor entre mujeres (entre hombres).

Si te gustó o interesó
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Otras propuestas de la autora

La casa roja
Contra las cuerdas
La puta que leía a Jack Kerouac
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