miércoles, 3 de julio de 2013

El arte sombrío de Juan de Dios Garduño



Renovarse o morir, una frase que le viene al pelo a la obra que hoy os quiero comentar, y por dos razones; la primera viene de la mano de la editorial Dolmen que con El arte sombrío inaugura una nueva colección, Colección Stoker, previendo que el fenómeno zombi puede ir a menos en el futuro y que centraban muchas de sus novedades. Yo como seguidor de la editorial me alegro, pues tendremos la oportunidad de disfrutar de muchas novedades con un corte diferente al de los muertos vivientes y más centrado, por lo que parece, en el terror. Y la segunda, viene de la mano del autor, Juan de Dios Garduño, que se sigue reinventando título a título, demostrando que es un todo terreno, aunque leyendo con atención podréis observar que todo tiene un hilo, el alma del autor que nos envuelve en sus lecturas, y que a mí me sigue convenciendo.



Creo que tendrá que llegar un día en que dejemos de etiqueta novela. La mezcla de géneros está a la orden del día y pocas se pueden presentar con una sola etiqueta. Para muestra el prólogo del escritor David Mateo (reconocido coautor de la idea de la novela) donde señala cinco fuentes de la que podría beber la novela. Destacaré, para que os hagáis una idea,  la serie Twin Peaks o Stephen King. Pero supongo que lo que más peso tuvo fue un poema del galés Dylan Thomas que sintetiza lo que pasa por la mente del asesino en serie que nos encontraremos en la novela.



En mi oficio o mi arte sombrío
ejercido en la noche silenciosa
cuando sólo la luna se enfurece
y los amantes yacen en el lecho
con todas sus tristezas en los brazos,
junto a la luz que canta yo trabajo
no por ambición ni por el pan
ni por ostentación ni por el tráfico de encantos
en escenarios de marfil,
sino por ese mínimo salario
de sus más escondidos corazones.

(Dylan Thomas)



El arte sombrío tiene un inicio un tanto embarrado por la cantidad de personajes que desfilan por sus cortos capítulos. Me ha costado, no ya situarme, sino prestar atención a unos u otros. Quizás esté hecho de forma premeditada para que no prestemos atención a los detalles. Una vez acabada su lectura, he vuelto a releer algunos párrafos de forma transversal para ver la presentación de ciertos personajes, sobre todo por la sensación extraña que me dejó el conocer el nombre del asesino en serie, con un nombre un tanto flojo a mí entender: El Comercial. No digo que la historia no sea consistente en su final, pero quizás la imagen que tenía del asesino se hizo demasiado grande…pero prefiero no seguir por no destripar la historia.



Maringouín, una población de Lousiana, ha sido el escenario elegido por Juan de Dios para situar un gran elenco de actores que bailarán de forma muy coordinada la danza de la muerte. No es fácil mantener la tensión argumental con tantos personajes y Juan de Dios lo logra, sobre todo al poner dos elementos perturbadores para todo lector, dos personajes misteriosos que nos mantendrán en ascuas hasta el final. Uno, un vaquero con una cicatriz en la cara; el otro un hippie, que no le tienen miedo ni al mismísimo huracán que se acerca.

Por cierto, curioso como soy he buscado Maringouín en Google y he visto que el 83% de la población es afroamericana y no sé sino me he fijado, o pocos personajes son así en la novela, aunque no le deis más importancia, neuras de un matemático y la estadística.



En El arte sombrío encontraréis asesinatos, sangre, vísceras, terror, intriga, investigación, un huracán de categoría 4, mucha música cajún, sexo, fantasía, vicio,…



Digamos que la parte de terror es la que más me ha convencido, y no podía ser menos, es marca de la casa y lo hace con buen talento. La parte de novela negra la he encontrado un tanto verde (algo ya os he contado antes) y ahora añado que no he empatizado mucho con los investigadores, aunque debo decir que ha resultado entretenida por el buen hacer del escritor que nos iba poniendo pequeñas miguillas que seguir y algunas piedras que tragar.

Sobre el sexo, creo que en algunos momentos lo he encontrado un tanto soez, demasiado provocador con el lenguaje, y eso que no soy nada puritano he leído a Bukowski, quizás me estoy refinando. Con todo, estoy convenido que le puede gustar a muchos lectores, pues no es normal leerlo así de natural, así de bizarro en estos días.

Lo que menos me ha convencido es la parte fantástica de la novela. Casi me iba riendo con el pobre personaje que sufrirá con los extraterrestres, aunque de esos encontramos a puñados en todos los canales de televisión, y a este en concreto se le ve muy convencido e intentará convencerte hasta el final.

Y hablando del final; bueno, debería decir el segundo final, la guinda del pastel; me ha gustado mucho. Esa última página que deja soñar al lector y que llega a provocar una relectura de la novela.



En conjunto, una novela diferente, de la mano de un buen escritor, de una buena editorial que abre la caja de Pandora de nuevas novelas en su colección Stoker que por supuesto seguiré, con un ritmo trabado al principio por lo que he expuesto y ágil más tarde, entretenida y muy cinematográfica.



Y pensar que existen personas que hacen cosas impensables con pasión, con arte, con un arte sombrío que no podemos llegar a imaginar, pero esa es su obra y la querrán culminar pesé a quién pesé.

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