jueves, 29 de agosto de 2013

La pista de arena de Andrea Camilleri

Entre incrédulo y horrorizado, el comisario Salvo Montalbano contempla desde su ventana una imagen de pesadilla: un caballo yace muerto sobre la arena. Una rápida inspección a pie de playa le permite constatar que se trata de un magnífico purasangre que ha sido sacrificado con crueldad y ensañamiento. 
Con la ayuda de su amiga Ingrid, Montalbano se adentrará en un ambiente al que nos tiene poco acostumbrados: el de los círculos ecuestres, las carreras de caballos y las elegantes fiestas benéficas, un mundo poblado por hombres de negocios de altos vuelos, aristócratas y amazonas de rompe y rasga. Pero de ahí a las apuestas clandestinas y las carreras amañadas apenas media un paso, y Montalbano se colocará en el punto de mira de turbios personajes que lo amenazarán de todos los modos posibles. Incluso, poco faltará para que su casa acabe pasto de las llamas. ¿Qué otra cosa puede esperarse de la mafia?



Esta será mi última aportación al Mes de las No-Novedades que he organizado este mes de agosto en el blog, pues no creo que me de tiempo a leer y reseñar ninguna más de aquí al sábado.

Y quería acabar con uno de los escritores que me hicieron ver la luz de la novela policial hace ya algunos años, y del que leí casi del tirón sus diez primeras entregas del Comisario Montalbano y que dejé un poco aparcadas hace un tiempo.

La pista de arena es la entrega número 17 del famoso comisario y el no menos famoso escritor Andrea Camilleri, y diría más, el incansable Andrea que el próximo 6 de septiembre cumplirá 88 años y que sigue publicando una media de dos libros por año.
En esta nueva entrega el Comisario se enfrentará un caso un tanto diferente, pues se podría decir que no existe caso al no haber una denuncia de por medio, pero la curiosidad, el haber sucedido en las puertas de su casa, y sobre todo que su vieja amiga Ingrid esté metida en ello, hará que Montalbano nueva la comisaría para resolver el enigma.

Creo que cada vez más Andrea Camilleri insiste en que Montalbano tenga dos e incluso tres parejas a la vez, dejando a la pobre Livia (su amor de toda la vida) en un segundo plano, como sucede en esta novela. No acabo de entender como un cincuentón como Montalbano tiene ese imán hacia las mujeres bellas y más teniendo una Livia que lo quiere con locura, pero es así, y casi se podría decir que sigo leyendo las novelas de Montalbano para ver como acaba todo entre él y Livia: que cosas, verdad. Quizás cuando cumpla los sesenta años llegue la deseada estabilidad por parte de Livia, aunque no sé si por parte de Montalbano.

No me ha parecido tan entretenida como las otras esta pista de arena. El caso no me ha interesado demasiado y más viendo las pocas ganas que tenían tanto el comisario como su equipo de llegar al meollo de la cuestión. Si a eso le añadimos que se pasa un buen rato en las carreras de caballos con los ricachones de turno sin muchas alegrías, aunque con alguna que otra de las bromas de Camilleri, podría decir que esta es una de las peores entregas de la saga, pero que no por ello voy a dejar de leerlas, pues como digo, soy seguidor del autor, del comisario y de sus aventuras.

Por el contrario, Catare, el subordinado de Montalbano está en plan protagonista con múltiples intervenciones de esas que roban risas a los lectores. Se podría decir que es el momento payasos del circo que aguanta un poco la carpa entre discretas escenas circenses.

El espectáculo debe continuar y Andrea Camilleri lo tiene claro, pues tiene escrita la novela que cerrará la saga Montalbano y que solo se publicará tras la muerte del escritor. Mientras, él seguirá escribiendo nuevos capítulos para alegría de sus seguidores.
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