lunes, 18 de noviembre de 2013

El último avión a Lisboa de Ricardo Bosque

 SINOPSIS
En la triste y depauperada España de posguerra, donde aún colea la escasez, el racionamiento y la grisura, Antonio es un bedel de ministerio pluriempleado por las tardes y noches como acomodador en un cine. 

En medio de una vida anodina, apretado además por las sospechas de su jefe, que piensa de él que no es muy afecto al régimen, Antonio contempla con envidia las vidas y los heroicos caracteres de los personajes de la pantalla. Hasta que un día, Rick, el protagonista de Casablanca, esa película que tantas veces ha visto y se sabe de memoria, suelta de pronto una lágrima cuando el avión en que se va Ilsa despega rumbo a Lisboa…




Llevo unos meses que intento leer transversalmente las sinopsis de las novelas o que, como es el caso, ni siquiera la leo ya que quiero leer al autor directamente sin pasar por la casilla de salida.
Ricardo Bosque me sorprendió con su segunda novela, Manda flores a mi entierro, y desde entonces quedó apuntado en la lista de autores a seguir.
Por ello, me decidí a leer su primera novela, El último avión a Lisboa, sin saber de que iba, como se suele decir: a la aventura, y os puedo decir que la aventura ha sido genial.

Me gustan las novelas que me sorprenden, las novelas que no esperas que vayan por unos derroteros y van, pero sobre todo me gustan los escritores que no se encasillan en un estilo, en una forma, en una matemática literaria, y se arriesgan cambiando. Ricardo demuestra con sus dos primeras novelas que es de los que arriesga.
Dice él que en El último avión a Lisboa es un escritor tranquilo, serio; y que en Manda flores a mi entierro es un tanto gamberro.
Yo afirmo que es así, pero lo dos me gustan y no sé con cuál me quedaría.

Ahora sí que voy a leer la sinopsis para ver que es lo que se cuenta en ella y así no crear spoiler en la reseña.
Vamos a ello.
Leída.
Lo que me imaginaba, que se puede contar poco de la enorme sorpresa que se esconde entre las páginas de esta novela.
Por situarnos, decir que es negra, pero de ese negro con pedigrí, no del que ahora estamos acostumbrados, un negro trabajado, mascado, forjado, y que además tiene una parte fantástica alucinante y que no desentona, al contrario, te hace soñar.

Por la portada ya podemos casi preveer que la cosa tendrá que ver con Casablanca y sus personajes.
Dice Ricardo que vio más de cuarenta veces la película y se estudió el guión para poder escribir la novela.
Estoy convencido de ello, pues he vivido momentos de la película como si la estuviera viendo, y de eso hace tiempo. Me han dado unas ganas locas de verla otra vez y en detalle, fijándome en los diálogos, en los gestos, en las formas y ver como despega ese último avión hacia Lisboa.

Ricardo sabe mezclar a la perfección generando interés la trama de la vida de Antonio (el protagonista), un pobre funcionario que se saca un sobre sueldo haciendo de acomodador en un cine, y que se verá envuelto en un lío de muy señor mío con los franquista tocándole las narices, y lo que va sucediendo en la película Casablanca que cada noche se emite en dicho cine.
Y poca cosa más se puede contar. Simplemente que os dejéis llevar, que la novela está en formato digital a un precio muy asequible, que os puedo asegurar que es una buena inversión, y que sino habéis leído a Ricardo y sois amantes de la novela negra, yo no tardaría en hacerlo que luego pasa el tiempo y no leemos lo que tenemos que leer.
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