jueves, 6 de febrero de 2014

Huesos en el jardín de Henning Mankell


 SINOPSIS
Un domingo de octubre de 2002, un Kurt Wallander agotado después de una intensa semana de trabajo va a visitar la que podría ser la casa de sus sueños, en las afueras de Löderup. Mientras deambula a solas por el jardín de la finca, rumiando si comprarla o no, tropieza con algo semioculto entre la hierba. Para su sorpresa, son los huesos de una mano. Esa misma noche, cuando los técnicos encienden sus focos y cavan alrededor, sale a la luz un cadáver que, según los forenses, lleva más de cincuenta años bajo tierra. Poco antes de Navidad, y pese a los recortes presupuestarios en la policía de Escania, el inspector Wallander, junto con sus colegas Martinsson y Stefan Lindman (el protagonista de El retorno del profesor de baile), sigue investigando lo que parece ser un asesinato muy antiguo. Pero ¿es posible esclarecer un crimen cometido tanto tiempo atrás? Cuando ya está a punto de darse por vencido, Wallander regresa al jardín de la que pudo haber sido su casa. Y algo despierta en él nuevas sospechas que se convertirán en un nuevo hallazgo.



La semana pasada conocimos la triste noticia de que Henning Mankell tenía un grave cáncer y que comenzaba su lucha por superarlo.
Inmediatamente pensé que tenía por leer Huesos en el jardín y que leerla y reseñarla podría ser como un pequeño empujón a esa terrible y dura lucha.
Dejé el libro que tenía entre manos y en dos sentadas me lo leí.

Os tengo que explicar que Huesos en el jardín no es una novela al uso. Fue escrita por Mankell en 2004 como obsequio para sus fans holandeses y la regaló a todos lo que compraron la novedad de aquel año (una gran idea, ¿no os parece? Aunque no es nuevo. Autores como Darío Vilas, Javier Pellicer, Víctor Blázquez, entre otros, ya lo están haciendo, e incluso al primero le salió genial, pues según últimas noticias podrían basarse en ese relato posterior para hacer la película de su novela Instinto de superviviente)
Y no ha sido hasta ahora que se ha traducido y publicado en otros países.

Antes de leerla leí algunas reseñas que no la dejaban del todo bien, pero yo he tenido una muy grata experiencia con su lectura. Quizás necesitaba una novela cortita sin demasiadas complicaciones y ágil.
Os debo decir que no he leído toda la saga Wallander y quizás me falte un poco más de estudio y lectura para indicar pros y contras en comparación a las otras, pero con todo, me atrevería a decir, que siendo, como es un regalo, la novela aporta datos bastante curiosos de la vida de Wallander que hacen que el personaje siga creciendo en matices y que se deba tener en cuenta dentro del mundo Wallander.

La trama inicial me ha parecido muy correcta, bastante original y oportuna para ligarla con ese saber más del inspector.
Lo que quizás ha fallado un poco es la utilización de una especie de deux ex machina para poder resolver el caso (aunque Mankell tiene fama de resolver sus casos un tanto así). Con todo, podemos suponer que el atajo era necesario para no alargar mucho más la novela, recordamos, de regalo, y corta en su concepción.

Lo mejor de la novela y la excusa perfecta para leerla es su postfacio una guía perfecta que el mismo Mankell escribió de todo el proceso de creación de Wallander desde sus inicios y que aporta datos de mucho interés para sus seguidores.

La lectura de Huesos en el jardín me ha sentado muy bien, y espero que cuando os acerquéis a ella tengáis la misma experiencia.
Lo que sí tengo claro es que me ha dejado con ganas de recuperar las novelas que me faltan por leer del inspector.
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