martes, 4 de febrero de 2014

Quisiera tener la voz de Leonard Cohen para pedirte que te marcharas de Oscar Sipán


 SINOPSIS
"A veces siento que esta ciudad de juguete, capital de provincia despoblada, este pueblo inflado de funcionarios y joyerías, vigilantes de zona azul y vendedores de seguros, le hubiese arrebatado a Marco Polo las ansias de viajar". 

Los personajes que habitan QUISIERA TENER LA VOZ DE LEONARD COHEN PARA PEDIRTE QUE TE MARCHARAS se exponen, se desnudan, se asoman al abismo y se atreven a mirar la caja negra de sus relaciones. Hacen cosas extrañas por amor. Se pierden y se encuentran. Y sobre todo saben que sólo existen dos tipos de soledad: la tuya y la mía.





Descubrí a Oscar Sipán cuando leí su fabulosa novela Concesiones al demonio (Nalvay, 2011). Tanto fue mi enganché que la cité como una de mis mejores lecturas de aquel año y todavía hoy recuerdo su impacto.
Me alegré un montón cuando ganó, junto con Mario de los Santos el Premio Ciudad de Getafe de novela negra 2012 con otra genial novela, Cuando estás en el baile, bailas (Edaf, 2012).
Me he emocionado al leer su nueva antología de relatos, con un pedazo de título, Quisiera tener la voz de Leonard Cohen para pedirte que te marcharas, que ha publicado la editorial Base, editorial que hasta hace poco tan solo publicaba en catalán y que ha decidido expandirse y publicar en castellano, y donde la antología de Oscar es la tercera publicación de la colección. Creo que un acierto monumental.

Cuesta creer que haya tantas reticencias a publicar libros de relatos, y más leyendo una antología como la de Oscar. Dice el propio Oscar que a los libros de relatos les pedimos que sean excelentes y que quizás a las novelas con ser notables tienen cabida en muchas editoriales.
Señores editores, quizás se debería pedir la misma excelencia en los dos frentes y así nos encontraríamos con menos sorpresas al gastarnos los cuartos con según que publicaciones.
Lo que está claro es que si este mes tenías decidido invertir en literatura, una buena inversión es la compilación de Oscar; hacía tiempo que no leía una antología tan lograda del primer al último relato.

«Era el único ritual que me unía al futuro, ese parásito siempre condicionado por el presente.»

Y es que Óscar es un buscador de historias, un hilvanador de cuentos, un detective de los pequeño para convertirlo en grande. Observaréis que la mayoría de sus historias parten o tienen germen en un hecho real, y es Óscar el que las condimenta para darles riqueza y hacer que el plato llegue al consumidor de la mejor forma posible: seduciendo con sus palabras.

Sus relatos están plagados de referencias literarias, creo que no hace falta ni decir que es un escritor leído. Podríamos decir que esta antología podría estar dentro de la metaliteratura, pero no os asustéis; Óscar tiene claro lo que el lector desea leer y por ello crea metaliteratura de esa que se entiende, de esa que hace disfrutar, de la que se aprende, de la que se puede contar en un parque.

«La mentira es una aduana con aranceles y no existe dato que una navaja de afeitar no pueda comprobar.»

Aunque lo relatos de Quisiera tener la voz de Leonard Cohen...se escribieron en tiempos y momentos muy distintos (las gran mayoría de ellos premiados en distintos concursos literarios), creo que puedo decir que todos tienen un nexo en común: son un canto a la salvación. Corazones atrapados, mentes cansadas, agobiadas, que tienen que gritar para sentirse libres. Pero algunos tienen miedo, miedo a elegir lo que provoca que creen sus propios Rompeolas para encerrarse y protegerse del mundo que les rodea mientras anhelan tener la voz de Cohen para gritar e intentar buscar la libertad.

Otro nexo podría ser que los relatos son muy cinematográfico tanto que, dos de ellos han sido llevados al cine y dos más lo serán en breve (Uno de ellos, Los amores posibles que se llevará al mundo de la animación). Entre los que se han llevado a la gran pantalla, El talento de las moscas que obtuvo 30 premios internacionales de cortometraje y más de 200 nominaciones internacionales, lo que nos dice que el guión, el relato, tiene madera de ganador. Es el primero de la antología y te deja con la boca abierta y con ganas de seguir mirando por la ranura de la puerta.

«Un hombre sin sentido del humor es como un local de jazz sin humo o una feria sin algodón de azúcar.»

Una de las cosas que me han pasado con esta antología es que he tenido que parar entre relato y relato. Tengo la costumbre de leer dos o tres relatos de un tirón, pero con la de Oscar me ha sido imposible. Los he tenido que leer uno a uno, dejando un pequeño espacio de tiempo para poder recuperarme ante su intensidad, pues Oscar, como buen escritor, le pide al lector que participe, que no sea un mero espectador.

Como veis no he destacado ninguno de los relatos, como suelo hacer, y es que me es imposible. Todos tienen algo, todos me han aportado algo. Quizás si debiera mencionar alguno sea La invisibilidad de los microbios al ser el diferente. Es un relato compuesto de micro relatos, todos geniales, y donde, de nuevo, Oscar demuestra que es un genio de las letras haciendo grande lo pequeño. Os dejo con uno de ellos:

«Los oigo copular a todas horas, tras la pared de mi habitación, Quizás debí emparedarlos por separado.»

Y para acabar, me pondré la tirita antes de que alguien me provoque la herida, pues ya estoy viendo al insaciable de turno decirme que me he pasado dando coba a la antología de Oscar.
Oye, quizás sí, pero ya lo sabéis las reseñas son subjetivas y yo os he contado, como siempre, lo que he vivido.
Os animo a que lo probéis y nos lo contéis.

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