jueves, 27 de marzo de 2014

El orfanato de Heskinn de Javier Berzosa

 SINOPSIS
El joven sueco Isak Berg, se ve obligado a ingresar en el Orfanato Heskinn tras la dolorosa pérdida de sus padres a manos de dos individuos. Solitario, tras los valles de la isla sueca de Gotland (Visby), se encuentra el peculiar edificio, construido en el siglo XVIII por altos nobles de la isla. Cuando llega al deteriorado y escalofriante lugar, comienzan a suceder hechos macabros que parecen tener una conexión entre ellos. Descubrirá secretos del pasado de los trabajadores y compañeros que parecen querer esconder algo más de lo que muestran. Pero su inseguridad aumentará cuando conozca la leyenda de un chico llamado Börje Persson, que pareció haber asesinado a dos menores en algún momento de su vida, y la extraña presencia de notas en el lavabo, escritas a mano incoherentemente. ¿Hasta dónde estarías dispuesto a llegar para sobrevivir? 
La palabra orfanato creo que tiene muchas connotaciones últimamente vía cine o serie de televisión; y podría asegurar que ha marcado más la segunda vía que la primera. En mi caso la segunda no ha tenido ninguna consecuencia ya que no fui seguidor de la serie, pero sí la tiene cuando piensa en Las normas de la casa de la sidra y en Michael Caine y su magnífico papel de protector.
Explico todo esto porque El orfanato de Heskinn no se parece a ninguno de ellos y de parecerse a alguno quizás al que pudimos disfrutar en El camino de baldosas amarillas de Juan de Dios Garduño, pero claro está que una cosa es el calor de España y otra muy diferente el frío sueco. En resumen, que os quitéis las connotaciones y os preparéis para adentraros en un mundo diferente, lleno de oscuridad, de clasicismo, de misterio, de terror,...

Y ese es el punto fuerte de esta novela: la ambientación. Sí, se podría localizar en Galicia y hubiera funcionado igual, pero la atracción de una isla y más en Suecia tira mucho e inspira para la creatividad ambiental.
Me ha gustado la atmósfera que ha creado Javier Berzosa, pues creo que es un personaje más, y diría que casi el más importante por el impacto que nos va creando a medida que nos adentramos en sus páginas. Esa lluvia persistente; esas habitaciones sin luz eléctrica y que se iluminan con velas; esas cañerías con voz de ultratumba; puertas bajo llave; pasillos oscuros.

El orfanato de Heskinn es de esas novelas que me gusta leer por ser cortas, ágiles, sin tiempo para recreaciones banales, donde cada capítulo importa, con pocos personajes, pero significativos.
Y ese, los personajes, es otro de los puntos fuertes de la novela. Creo que Javier los ha sabido escoger muy bien para poder explicar la historia que quería explicar. Os invito a leer con atención la llegada de los chavales al orfanato y la presentación que se hace de sus inquilinos; te mete de lleno en la novela.
Pero ese punto fuerte se podría haber mejorado, ya que en algunas acciones y pensamientos, su personaje principal parece mucho mayor de lo que es.
No es la primera vez que me encuentro con ese problema. La voz adolescente o infantil es bastante complicada si no se tiene una vivencia directa y reciente para poder expresarla.

Y el final, no sé, vuelvo sobre las acciones que son verosímiles o no. En un orfanato donde por las noches se oye respirar a las cañerías que nadie escuche un viejo ascensor chirriante bajar...pues cuesta un tanto cree. Y luego, quizás sí que es creíble, pero a mí no me ha convenido, es lo despiadado del conjunto, demasiada maldad, demasiada violencia casi gratuita. ¿Existen personajes así? Quizás sí.

Con todo, os invito a leer El orfanato de Heskinn por su intensidad, por esas tres cuartas partes de misterio que tiene en tensión al lector, por su ambientación, por su localización.

La puertas del orfanato de Heskinn se abren para que lo visitéis: ¿os atrevéis a entrar?
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