martes, 8 de abril de 2014

Donde no hubo guerra de Raúl Fresneda

 SINOPSIS
Almanzora, agosto de 1937. El mundo se halla en constante guerra y en su avance ha llegado ante las puertas de esta aldea imaginaria donde sus habitantes sobreviven al margen de la realidad. El párroco de Almanzora ha muerto mientras celebraba la misa del sábado por causas que no se logran esclarecer y el alcalde se ve obligado a hacer todo lo posible para enterrar al difunto. El problema surge cuando no llega ningún otro sacerdote que oficie el entierro y se suceden toda clase de situaciones extraordinarias, insólitas y extravagantes de origen mitológico y sobrenatural. 

Conjugando lo mejor de tres estilos narrativos del género de la novela, realismo mágico, surrealismo y literatura fantástica, "Donde no hubo guerra" es una novela antibelicista que se enmarca dentro de una selecta bibliografía de títulos dedicados a tratar la realidad desde la fantasía.


De nuevo una novela de una pequeña editorial que apuesta por historias un tanto arriesgadas o fuera de lo común como es esta Donde no hubo guerra de Raúl Fresneda y que está editada por el Grupo Mythos.
Y es que como os digo la novela tiene una mezcla rica de géneros que la hacen muy atractiva para esos lectores inconformistas que buscan sensaciones nuevas llevadas dela mano de buenas historias como la que nos encontramos en Donde no hubo guerra.
Entre los géneros que se podrían detectar os encontraréis con literatura fantástica (que no de ciencia ficción), con surrealismo y con realismo mágico. Ya, ya os veo asustados. Yo el primero cuando lo leí, pero no tenéis porqué, ya que toda la novela está cargada de un fino humor. Sí, se podría decir que el género del humor también le sienta bien a la novela; yo incluso me he reído en algunas ocasiones y lo que sí he tenido es una permanente sonrisa y eso que el tema no es para tenerla.

«El problema es que las guerras de ahora ya no son como las de antes. Cuando era joven los guerreros combatían para convertirse en héroes. [...] las guerras de hoy se hacen por otra clase de intereses y para amasar poder y dinero por parte de los gobiernos. »

Una novela donde los personajes no son lo importante y se demuestra en el hecho de que la mayoría de ellos tienen el mismo nombre. La imaginación de los pobladores de la curiosa Almanzora no da para mucho más cuando utilizan los mismos nombres y se distinguen unos de otros por un “apellido” que hace referencia a su profesión o alguna característica propia. Está claro que esto nos recuerda a tiempos pretéritos donde las cosas funcionaban así. Tiene su gracia, os lo puedo asegurar.
Como también tiene su gracia la parodia que Raúl nos brinda del relato bíblico de la vida de Jesús encarnado por uno de los personajes de la población y que lleva a la reflexión y a la crítica social.

«Porqué todas las guerras se deberían hacer por amor. El resto son por tonterías.»

Me ha gustado que los personajes estén al servicio de la historia y no al revés como suele suceder. Estamos acostumbrados a novelas donde los personajes son los que tienen el peso de la historia, pero aquí es la historia misma la importante, la que crea el conflicto, la que intenta desenredarse para volverse a enredar.

Donde no hubo guerra es una novela crítica con la sociedad, crítica con los grupos cerrados, crítica con los gobernantes, con lo que mueven las marionetas; crítica con la religión, con los fanáticos y como no, con las guerras.

Una propuesta diferente, entretenida, divertida, mordaz, que seguro te sorprenderá.
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