jueves, 16 de octubre de 2014

El patio inglés de Gonzalo Garrido

 SINOPSIS
La nueva novela de Gonzalo Garrido es una historia íntima y universal sobre la vida, el desencanto y el dolor. La novela centra su atención en los conflictos familiares, en lo injusto de algunos planteamientos de nuestra sociedad, en la dificultad para afrontar nuestro propio destino. El protagonista, Pablo, es un joven de los años ochenta que ha comenzado Derecho y que vive con su familia en un piso que da a un patio inglés. Los fines de semana sale con sus amigos a emborracharse, ha tenido alguna novia y forma parte de un círculo literario que le ha permitido publicar un artículo bastante polémico en un periódico. Sus padres le notan distante, apático y a vueltas con el mundo, una actitud común en la gran mayoría de los adolescentes. Sin embargo, un día, ante el asombro e incomprensión de sus progenitores, abre la ventana del comedor y se lanza al vacío. El patio inglés combina dos monólogos interiores –padre e hijo– que relatan una dura historia familiar, mezclando pensamientos íntimos, reproches mutuos, crítica social y búsqueda de respuestas. Esta novela se suma a una larga adición literaria –como Carta al padre, de Kafka o Demian, de Herman Hesse–, donde las relaciones paternofiliales son causa de incompresión permanente.


Creo que no es la primera vez que os digo que me gustan los autores que arriesgan, los que no vuelven a escribir lo mismo, los que se salen de su espacio de confort e intentan cosas nuevas, y Gonzalo Garrido lo ha hecho con esta segunda novela El patio inglés publicada de nuevo por la editorial Alrevés en su colección Literaria.
Después de un gran debut con Las flores de Baudelaire (Alrevés, 2012) con el que ha cosechado varios premios, podríamos esperar que Gonzalo Garrido volviera sobre lo mismo , encandilando al público con su registro Baudelaire y seguir creciendo un poquito con él: ¿por qué cambiar si funciona? Es lo que piensan muchos. Pero con Gonzalo ya se percibió desde el primer momento, cuando le preguntábamos en twitter por lo próximo, que no iba a ser así. Además se le notaba con una cierta inseguridad, o eso es lo que noté yo por sus respuestas, y recuerdo que incluso le animábamos y le decíamos que no tuviera miedo que nos había ganado como lectores y que seguiríamos con él.
Ahora ya puedo hablar con propiedad después de leer El patio inglés y decirle a Gonzalo Garrido: «ole los valientes, ole los buenos escritores.»

«Siendo sensible te hundes en la miseria; siendo duro te transformas en una persona sin escrúpulos, en un triunfador fanfarrón.»

El patio inglés es una novela corta, un largo diálogo, un triste diario, un justificador monólogo, una demostración palpable que el problema más grande que tenemos es la falta de comunicación.
En poco menos de 160 páginas, Gonzalo Garrido nos pone sobre la mesa un escenario que, por desgracia, es más normal de lo que parece. Estamos inmersos en un mundo que no deja de correr y en el cual es más importante nuestro trabajo que la propia familia. Gonzalo da en la línea de flotación diciéndonos que lo que realmente tenemos que cuidar es esa familia, es la comunicación con nuestros seres queridos, pero no como sucede en la novela dónde el largo diálogo es con las paredes, pues el hijo le habla al padre, al mundo, desde su diario la única vía de escape que le han dejado; y el padre le habla al hijo mientras espero compungido que se recupere después de saltar desde una ventana al centro del patio inglés donde viven y con pocas esperanzas de obtener respuesta.

«No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio.»

Hubiera sido muy fácil montar una novela sobre los reproches, sobre la culpa, sobre el por qué de el salto, pero Gonzalo Garrido no cae en la tentación, cosa que me ha gustado mucho, y le nuestra al lector muchas piezas de un mismo puzle y deja que sea él quién lo recomponga y de esa forma no señala a nadie con el dedo, aunque al padre le cuesta un tanto reprimirse e intenta justificar alguno de sus actos.




Las cosas no pasan porqué sí. Las cosas no suceden por algo concreto. Las cosas son en función de muchas variables y esas son las que Gonzalo nos va enseñando mediante pequeños capítulos donde la voz del hijo se alterna con la del padre dándole un ritmo bastante vivo a una novela muy intima que, en principio, por construcción no pensaríamos que fuera tan viva.

«La inteligencia es un arma, un arma maligna. No se puede dejar en las manos de cualquiera, porque, si se tiene, se abusa y manipula; si se carece, se mata por tener y controlar.»

Semanas antes de la publicación de la novela, y como ya ha hecho en otras ocasiones, la editorial organizó una consulta entre sus lectores para decidir que portada es la que más gusta entre sus seguidores. La que veis es la que voté en segunda opción, pero tengo claro que la novela no hubiera funcionado igual con esa bonita portada del patio inglés que voté como primera. Me faltaba información, me faltaba meterme en la novela y sentirla como la he sentido. La portada del patio inglés no hubiera hecho justicia a una novela con mucho sentimiento; esa portada hubiera sido fría y lo peor, no hubiera aportada nada a la historia, pues yo creo que las portadas deben ser parte de la historia, una relato más.

«Compartamos lo positivo que siempre habrá tiempo para lo negativo.»

Lo dije en cuanto llegó a casa: «El patio inglés se salta la lista de libros por leer por la cara.» Y con ello no quiero decir que las demás no lo merezcan, pero llevaba mucho tiempo con ganas de leer lo nuevo de Gonzalo Garrido ese bilbaíno que creo todavía no se acaba de creer lo buen escritor que es.

Gonzalo, me has dejado con ganas de más.

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