viernes, 7 de agosto de 2015

Reseña: El ermitaño - Thomas Rydahl (Destino)

 SINOPSIS
En una árida playa de la isla de Fuerteventura aparece, en el maletero de un coche, el cuerpo sin vida de un bebé. No hay restos del conductor, no hay huellas, no hay denuncia, no hay, pues, caso. La policía quiere cerrar la investigación para evitar otro escándalo Madeleine. Pero no cuentan con Erhard, al que todos conocen como «el ermitaño»: tiene setenta años, nueve dedos, lleva casi veinte años de taxista en Fuerteventura, es afinador de pianos en sus ratos libres, un loco del jazz, algo bebedor, vive con dos cabras y, en sus momentos de relax, se sienta en una sillita plegable que lleva en el maletero del taxi a devorar novelas. Es peculiar, solitario, muy observador y tiene un pasado oculto. Como la policía quiere dar carpetazo al caso sin apenas indagar, Erhard decide tomarse la justicia por su mano y honrar al bebé descubriendo lo que ha sucedido en realidad. El hombre mayor, ya de vuelta de todo, desaparece: ahora Erhard sólo quiere justicia y no se doblegará ante nada ni ante nadie para llegar al fondo de la cuestión.


«Hacerle daño a un niño es imperdonable. Es uno de los peores pecados que se pueden cometer. Una madre isleña no tendría manera de matar a su hijo y suicidarse sin que alguien se diera cuenta. ».

Seguro que existen muchos casos, pero a mí me sigue sorprendiendo y casi diría que admirando como un escritor se lanza a escribir 656 páginas en su primera novela y consigue un puñado de premios entre los que podríamos destacar el de mejor novela negra del año 2015  en Dinamarca (Premio Harald Mogensen) y estar seleccionada al Glass Key, el prestigioso Premio a la Mejor Novela Negra de Escandinavia.
Os hablo de Thomas Rydahl y El ermitaño publicada por Destino.

Pero no fue eso lo que me acercó a la novela. Lo principal fue la curiosidad que sentí al ver que una novela escrita por un danés no estuviera situada en el frío del norte que tanto me gusta, sino que la había colocado en la maravillosa isla de Fuerteventura, con el agravante que hace menos de dos años visité. Me encanta leer novela ambientadas en lugares que he visitado y más si me han calado como fue el caso de la isla canaria.

También la portada me llamó mucho la atención, no sé a vosotros, pero el efecto que da ese azul tirando a lila con ese mar en calma, con una tormenta que acecha y una barca que parece vacía, me gustó mucho. Un gran acierto, como mínimo en mi caso.

El ermitaño es una novela que se va construyendo, así que desde ya calma, mucha calma. No creo que se pueda decir que sea lenta, pero está claro que desarrollar lo que se desarrolla en tantas páginas tiene su tempo y suceden muchas y variadas.
No sé si puedo decir que me han sobrado hojas. Quizás al final, cuando tenía ganas de saber cómo se acababa la cosa, pero creo que en líneas generales he ido leyendo a buen ritmo sin preocuparme cuánto me quedaba enganchado a los devenires del protagonista, El ermitaño, Erhard.

Erhard es un antihéroe en toda regla, un sexagenario, taxista que se mete a detective por así decirlo y que tiene un difícil inicio de novela sobre todo para los lectores que intente situar las cosas en su sitio desde el primer momento. Yo me he pasado muchas hojas pensando el por qué hacía lo que hacía. ¿Qué ganas podría tener de complicarse así la vida? Las respuestas son múltiples. Algunas las expone el propio personaje pasada la mitad de la novela cuando se lo preguntan directamente; otras son insinuadas por el autor; y queda un conjunto que son las que el lector se genera. Con todo esto creo que estoy diciendo que se le tiene que dar una oportunidad a poderse explicar a que sucedan las cosas y que las podamos colocar, pero sin prisas.

Aunque me lo he pasado bien leyendo la novela y creo que se puede recomendar, creo que tiene algunos puntos grises a mi modo de ver.
El primero sería la intervención de la policía. Creo que el inspector Beltrán está desaparecido demasiadas páginas y deja a la policía de la isla a un nivel muy bajo. Si un taxista, es decir, una persona normal y corriente consigue atar los cientos de cabos sueltos que tiene la novela, ¿por qué no lo consigue la policía?
Otro punto serían esos cientos de cabos, son tantos que en algunos momentos, no es que os vayáis a perder, pero por ejemplo un anillo que tiene una importancia, parece que vital al inicio de la novela, desaparece por completo y vuelve a salir en la últimas páginas habiéndose diluido durante gran parte de la novela cuando el escritor le ha pedido mucha atención al lector en ese punto. No sé si se entiende. Y muchos otros cabos que son una tanto insignificantes y que complican más la trama que otra cosa haciendo que el lector tenga que separar el grano de la paja.
Con todo, sigo considerando que es una novela entretenida y interesante por esa construcción de cajitas que se ponen unas encima de otras.

Apuntes finales:
He leído que serán tres novelas, una trilogía, ahora mismo no sé ver por dónde irán los tiros, pues El ermitaño queda cerrada y bien cerrada. ¿Venganzas? ¿Nuevas aventuras en Fuerteventura? No sé qué deciros. Supongo que si tengo la oportunidad de leer la segunda parte os podré decir si había necesidad o no de una continuación.
Y otro apunte, Atresmedia ha comprado los derechos para llevarla a la pantalla.




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