martes, 7 de noviembre de 2017

#Reseña: Ya no quedan junglas adonde regresar - Carlos Augusto Casas

«Por fin tenía un motivo por el que levantarse cada día. Planear una muerte la había dado vida».

Hace unos días cuando inicie la lectura de Ya no quedan junglas adonde regresar publique este tuit




y lo publicaba porqué había leído hace meses, cuando salió a la venta, un par o tres de reseñas que lo indicaban. Normalmente suelo poner ese tipo de afirmaciones en cuarentena, pero es que venían de voces mi curtidas en el género. Por eso, cuando tuve la oportunidad, me hice con ella para poder comprobar por mí mismo sí aquello que se dice se ajusta a la realidad.

Ya no quedan junglas adonde regresar fue la ganadora del VI premio Wilkie Collins de novela negra. Ya con ese dato podríamos intuir que estamos delante de una buena novela de género. Una vez leída no hay lugar a la duda, nos encontramos ante una novela negra con mayúsculas, una de esas novelas que todo amante de género e incluso escritores de género debería leer para sentir, para reencontrarse de nuevo con el pulso narrativo, con las formas, con el fondo de una novela negra.
Ya no sé los meses que no ponía la etiqueta de novela negra a una lectura. Y no lo hacía por ese mestizaje al que nos estamos acostumbrando los lectores del género, que no digo que sea malo, ojo, solo digo que se publican pocas novelas de género negras con mayúsculas, de esas que te hacen recordar por qué un género te gusta más que otro.

Es la primera novela publicada de Carlos Augusto Casas, pero se nota qué detrás hay un gran trabajo y una gran experiencia a la hora de escribir. El mismo autor amenaza cuando dice que tiene alguna novela más guardada en el cajón. Espero que tengo el mismo tono negro que esta, pues no hará disfrutar de nuevo.

La lectura me ha transportado a hace años cuando descubrí las novelas de Alexis Ravelo o las de Carlos Salem. He tenido la misma sensación, la sensación que me encontraba delante de una novela de género negro digna de estudio y por supuesto de recomendación.

La novela como no podía ser de otra forma tiene un buen equilibrio entre historia, personajes, crítica social y como no, nunca debe faltar un poco de humor negro que en algunos casos me ha hecho reír de forma sonora.

Ya lo han dicho otros antes que yo, pero comparto la afirmación de que Ya no quedan junglas adonde regresar es un soplo de aire fresco dentro del género de la novela negra y qué se debe aplaudir muy mucho a la editorial M.A.R. Editor, otra vez una pequeña editorial, por apostar por un premio como los Wilkie Collins y por apostar por novelas con un punto de riesgo.

«Siempre ocurre lo mismo con la verdad, nadie quiere sacarla a bailar. Porque es fea».

Ya no quedan junglas adonde regresar nos habla de muchísimas cosas , pero creo que las más importantes son la crítica social que hay en casi cada una de las páginas y que el autor va desgranado de forma inteligente; la otra sería sentirse vivo una vez la sociedad te ha colgado la etiqueta de viejo inútil. Con ello no quiero romper una lanza para que todos los jubilados se conviertan en «El Gentleman», el anciano protagonista de la novela, pero sí una en favor de todos los años de experiencia que deberían servir para enriquecer a los jóvenes y adultos. Un jubilado no es un mueble.

Casi doscientas páginas que se leen en un suspiro y que, está mal que lo diga yo, pero no me hubiera importado seguir disfrutando un rato más de la lectura.

Desde hoy otra novela que recomendar a los amantes del género negro.


Título:  Ya no quedan junglas adonde regresar
Editorial: M.A.R. Editor
Páginas: 198






 SINOPSIS
Un viejo apodado «El Gentleman» espera semana tras semana la llegada del jueves. Es el día en el que verá a Olga, una joven prostituta que despliega sus encantos de saldo en la calle Montera. Pero al viejo no le interesa el sexo. Durante el tiempo que pasan juntos, ambos abandonan las pequeñas mezquindades de sus respectivas vidas para convertirse en otra mujer y otro hombre. Irreales y hermosos, como los sueños. Un día Olga es brutalmente asesinada. Cuatro abogados son los sospechosos de haber cometido el crimen y el viejo decide que ya está harto de que la vida le arrebate todo lo que ama. Ya no le queda nada, sólo la venganza. Comienza a hacer planes para matarlos uno por uno. El hombre más peligroso es aquel que no tiene nada que perder... porque ya lo ha perdido todo.

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