martes, 5 de diciembre de 2017

#Reseña: El santo al cielo - Carlos Ortega Vilas

A finales de 2016 se publicó una de las novelas que más está dando que hablar en 2017 por ser considerada un gran debut literario dentro del género negrocriminal. Tanto es así que estuvo nominada al Premio Memorial Silverio Cañada a la mejor primera novela de género negro en la Semana Negra 2017 de Gijón y que finalmente se llevó El peso del alma de José María Espinar. También fue nominada a los Premios Mejor Novela VLCNEGRA 2017, que finalmente se llevó Azul marino de Rosa Ribas y Sabine Hofmann.
Con premio o sin él, creo que la mayoría de los lectores (y sus reseñas) coinciden, coincidimos en que es una gran primera novela y Carlos Ortega Vilas no se puso por poco, casi seiscientas páginas.

«El crimen perfecto no existe, decían siempre las novelas o en las películas. Pero solo un idiota planearía un crimen perfecto. El suyo había sido tan improvisado, tan defectuoso e irracional... tan indemostrable que saldría indemne».

Es complicado mantener la tensión argumental durante tantas páginas y creo que el autor lo consigue a groso modo. Y digo a groso modo, pues en algunos momentos se me ha hecho un tanto largas las minuciosas explicaciones procedimentales, por ello, El santo al cielo es una gran novela para los amantes de las novelas procedimentales. Y puesto a decir aquello que no me ha convencido tanto, creo que saber algo más de los personajes principales hubiera ayudado a meterse aún más de lleno en la novela y sentir ese calor que toda gran novela te deja, ese regusto que pasado un tiempo todavía recuerdas.
Y después de leer esto podéis pensar que me satisfacción no ha sido buena, y no ha sido así: ha sido muy buena, pues El santo al cielo es una magnífica novela con algunos pequeños peros que no ensombrecen el gran trabajo del autor canario.

«La supervivencia es el más feroz de los instintos humanos».

Aldo, Inspector Jefe de la Brigada de Homicidios y Desaparecidos de la Policía Nacional tiene una afición: conocerse todos los santos del santoral y recitar sus vidas con una facilidad inusitada. Pensé en un primer momento que se tornaría pesado, pero va pasando la novela y lo comienzas a echar de menos. Tienes ganas de que pase un nuevo día para ver a Aldo y su santoral en acción. No sabía que se llamaba martirologio al catálogo de mártires y santos ordenados por días. Nunca pensé que una novela negrocriminal me llevaría a esa palabra.

Una novela procedimental se apoya en gran medida en un buen caso y aquí nos encontramos con uno que está muy bien, y eso que el lector casi siempre va por delante de los personajes, es decir, tiene más información que ellos mismos, pero el autor sabe administrar muy bien los tiempos en ese sentido.

Se nota la formación y oficio de Carlos Ortega a medida que vas leyendo. El autor es profesor de escritura creativa y de español, corrector profesional y de estilo, colaborador de prensa escrita, entre otras actividades, y creo que muchas de ellas se ven reflejadas en la novela, pues está bien construida, bien desarrollada, el texto tiene fluidez, en definitiva, una placer de lectura.

De nuevo una pequeña editorial, Dos Bigotes, apostando por un escritor novel, Carlos Ortega, y consiguiendo una repercusión que muchas grandes editoriales quisieran para sus publicaciones. Más no es más; algunas veces más es menos. Creo que algunas editoriales harían bien en publicar menos y de más calidad. Así es cómo se consiguen lectores. Si te lees un libro que te hace vibrar te fijas en la editorial y con todo probabilidad repites. Si el libro no consigue lo anterior, te fijas en la editorial y te cuesta comprarte otro de dicha editorial, como mínimo en un largo tiempo.


Creo que todos los lectores de El santo al cielo, una vez cerrado el libro ya están pensando en el siguiente libro de Carlos Ortega, y no es por meter presión, pero será el de la confirmación, estoy seguro, de que estamos antes un autor negrocriminal de largo recorrido.


Título:  El santo al cielo
Editorial: Dos Bigotes
Páginas: 218





 SINOPSIS
Aldo Monteiro, inspector jefe de la Brigada de Homicidios y Desaparecidos de la Policía Nacional, tiene una debilidad: los santos. Conoce el martirologio de memoria y no pierde ocasión de demostrarlo. Sin embargo, cuando el teniente Julio Mataró, su enlace con la Guardia Civil, le revela el nombre del cadáver que están contemplando, experimenta cierta decepción: "Orion Dauber" no posee resonancias muy cristianas. Tampoco hay nada en ese piso, cerrado desde el interior, que confirme su identidad: no se ha encontrado huella alguna. ¿Quién es Orion Dauber? ¿Y qué relación guarda con Daniel, un adolescente desaparecido dos años atrás cuyo caso sigue obsesionando al inspector? 

Silvia lleva una vida rutinaria que parece perseguir un único propósito: anestesiar los recuerdos. Tal vez por eso no es muy amiga de apegarse a los objetos. A excepción, quizás, de ese prendedor que lleva en el abrigo y del que ya no puede prescindir. Un viejo alfiler de sombrero que pronto adquirirá una función más temible. Algo que todavía desconoce… como tampoco sabe que, desde hace unos meses, alguien la sigue.

Es invierno. Quedan pocos días para Navidad. Aldo y Julio se enfrentan al caso más complejo de sus carreras, un juego de apariencias y equívocos que se entrecruzará con el destino de Silvia, marcado por un hecho del pasado que se extiende como una sombra amenazadora sobre todos los personajes. 

Publicar un comentario