jueves, 11 de enero de 2018

Harper Lee y el verano de 2015



Por Enrique de la Cruz (@navegante_no)

En el verano de 2015 se publicó en España Ve y pon un centinela, de Harper Lee. Por si alguien no lo sabe, esta escritora es la autora de uno de los clásicos americanos por excelencia: Matar a un ruiseñor. Me llamó la atención la oleada de noticias que surgieron a raíz de esta nueva publicación y me entraron ganas de leerla. Me intrigó lo que decían sobre el cambio, para mal, de Atticus Finch, uno de los protagonistas de Matar a un ruiseñor.
           
Al calor de la novedad que suponía Ve y pon un centinela surgieron algunas reediciones de Matar a un ruiseñor, por ejemplo la que me encontré en una de esas librerías de aeropuerto cuando empezaba mis vacaciones. Creí que para entender el escandaloso cambio de Atticus primero tenía que leer Matar a un ruiseñor antes de acometer la que decían que era su secuela, así que la compré.

Realmente me pareció una novela magnífica. Es una historia intensa, unos personajes muy fuertes y una ambientación que te mete en aquel condado de Maycomb. Todo lo bueno que había oído de ella me parece acertado, e incluso corto. Es una novela excelente, si no la han leído mi recomendación es que la lean. Me gustó tanto que me lancé a leer la segunda parte. Aquí llegaron mis pequeños enfados.

Creo que ya es momento de decir que no hay tal segunda parte, como quisieron vender las editoriales, ni el cambio de Atticus es tal y como decían en la radio (en La ventana de cadena SER, para más señas)

Las primeras páginas sí tienen un cierto aroma de secuela porque los personajes son los mismos y la historia sucede varios años después. La noticia de la muerte de Jem, hermano de la protagonista de ambas novelas, te deja triste. Todo bien hasta ahí pero llega un momento en que, explicándote las hazañas de Atticus Finch, te encuentras con lo siguiente: «...consiguió lo que nadie había conseguido ni antes ni después en el condado de Maycomb: la absolución de un chico de color acusado de violación». Esto no se corresponde la historia de Matar a un ruiseñor donde el acusado es condenado y muere en prisión al intentar escapar.
Decidí, claro está, seguir leyendo porque la novela me seguía pareciendo buena.

La suerte de haber leído las novelas seguidas me hizo detectar unos párrafos exactamente iguales en las dos novelas. Eso ya me hizo entender claramente el juego comercial de la editorial y la poca credibilidad de los medios a la hora de colaborar en ese juego. Aún así, seguí leyendo porque la novela me parece muy buena. Quizás sea mejor de lo que me pareció pero es inevitable desligarse de Matar a un ruiseñor al valorarla.

Al terminar la segunda de las novelas me fui a la más grande fuente de información conocida, INTERNET, para saber más de lo que había pasado.  Aparte de la polémica sobre el permiso de Harper Lee a la publicación de la novela, se sabe que lo que sucedió es que Harper Lee entregó un manuscrito, que sería lo que hoy conocemos como Ve y pon un centinela, que la editorial rechazó y/o le hizo reescribir. Entonces surgió Matar a un ruiseñor, ganadora del Pullitzer en 1960. Esa es la explicación, parece ser.
Por todo esto, mi recomendación es leer las novelas dejando un prudencial tiempo entre ambas lecturas y que no muerda el anzuelo de la secuela porque, sencillamente, no es verdad. No es una segunda parte, es otra novela distinta. Muy recomendables las dos, sin duda.

También pueden ver la película de Robert Mulligan, con Gregory Peck como Atticus Finch y la pequeña interpretación de un joven Robert Duvall en el papel de Boo Radley.

Por último, si quiere completar su información sobre estas novelas les sugiero estos enlaces: 


Y si te interesa te puedes hacer con las novelas clicando en los enlace:




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