miércoles, 9 de mayo de 2018

#Reseña: Dioses, fantasmas o demonios - Jesús Gordillo

 «Ella estaba aquí antes que nosotros y mató a su antojo durante muchas generaciones».

Hace unos años Luis Bermer, amigo bloguero y escritor de terror, me aconsejó que leyera a William Hope Hodgson. Le hice caso. Leí La casa del confín de la Tierra y al cerrar el libro tuve la misma sensación que con Dioses, fantasmas o demonios de Jesús Gordillo, me lo había pasado en grande disfrutando de ese terror que no se ve, de ese terror del que hablaba Bernard Jonas Leman en su artículo Eres más weird de lo que crees, de ese terror que está ante nosotros, que nos mira sin ser visto y del que notamos su presencia, de ese terror que se va colando página a página en nuestro subconsciente y más si nos ponemos a leer de noche.

Había leído con anterioridad un par de veces a Jesús Gordillo junto a su inseparable Javier Martos cuando publicaron Ojos de circo y En el lago. Las dos novelas me dejaron un buen sabor de boca, pero siempre te queda la curiosidad de quién pone más pan y quién más queso.
A Javier Martos lo leí en solitario cuando publicó su genial antología Una hamburguesa para cenar. Tenía pendiente a Jesús Gordillo y eso que tengo desde hace tiempo una de sus anteriores novelas Los agujeros de las termitas. Ahora que he leído Dioses, fantasmas o demonios me doy cuenta de la injusticia de la lista de libros pendientes, pues si esa novela que tengo pendiente de Jesús Gordillo es tan buena como la que os estoy reseñando, me habré perdido un buen rato lector. Deberé ponerle remedio si el tiempo me lo permite.
Ahora que los he leído a los dos por separado quizás podría aventurarme a decir que uno le pone más de esto y el otro más de aquello, ¿pero realmente importa? Los dos han demostrado que juntos y por separado son grandes escritores de terror.

«Semejante temperatura es capaz de conservar apodos, rencores y todo tipo de historias marinas durante cientos de generaciones».

En el último artículo de Noelia Santarén, colaboradora de Cruce de Caminos, hablaba de salir de la zona de confort como lector. Los que me seguís sabéis que la mayoría de mis lecturas son negrocriminales, pero cuando salgo de ellas, supongo que esa es mi zona de confort, y me enfrento al terror, me lo paso en grande. O a lo mejor es que el terror también está dentro de esa zona. Dejaré está reflexión para otro día.

El gran acierto de Jesús Gordillo es ponernos en situación muy rápidamente. El frío noruego, el remoto pueblo, sus peculiares habitantes, el faro y Ella. En pocas páginas tenemos casi todo el menú encima de la mesa. La parte que falta la irá dosificando manteniendo así la tensión argumental. Y ese también es un gran acierto. He tenido la sensación que en ningún momento bajaba mi interés por la historia, incluso cuando se explicaban detalles sobre los personajes que no fueran tan relevantes; estaba tan metido en la historia y envuelto de ese frío que se cuela por entre los calcetines que seguía leyendo inducido.  

Se me ha hecho muy corta. Creo que eso puede resumir mi satisfacción después de su lectura.

De nuevo una pequeña editorial, El transbordador, que apuesta por una gran historia. Creo que es de justicia darle las gracias a ella y a todas las pequeñas editoriales que arriesgan su dinero en autores, quizás no tan mediáticos, pero que llevan la literatura en las venas. Sin ellas nos perderíamos grandes historias.
Y yo me pregunto: ¿dónde están los buscadores de talentos literarios que dejan escapar estas historias? ¿O quizás no interesa gastar tiempo y dinero en buscarlos al tener asegurado el mercado por otro lado?
Sí, puede que me digáis que la historia de Jesús Gordillo ha sido mil veces contada y que al no ser novedosa no interesa, pero, ¿qué historia es novedosa hoy en día? Todo está escrito y eso lo sabe hasta el escritor que comienza hoy. Lo novedoso es cómo está contada, el contexto, los personajes,…

No quiero olvidarme de mencionar el gran prólogo de Esther Ballesteros Losa que pone al lector en situación. Al principio pensé que explicaba demasiado, pero ahora creo que esa explicación ayuda y mucho a meterse en la historia a los pocos minutos de su lectura.
Y también un buen Postfacio de Miguel Ángel Villalobos que acaba de redondear la historia.

Bien, no quiero seguir elogiando la novela de Jesús Gordillo, pues ya se sabe que cuanto más grandes son las expectativas mayor es la decepción y más cuesta llegar a ellas.

Simplemente invitaros a leerla y a que descubráis que dioses, fantasmas o demonios rodean vuestras vidas, pues de eso también va la novela. 



Editorial: El Transbordador
Páginas: 256






 SINOPSIS
El clima de Hårisgud invita a las leyendas. La nieve aplasta el pueblo durante todo el año, y sus habitantes llevan generaciones calentando el ánimo con licor y con historias. Noruegos duros del norte que curten sus genes combatiendo el viento helado y a lo que vive escondido entre los copos. Allí cruzarán sus vidas Mathias Matafocas, oriundo y marinero, y Alejandra, joven estudiante española destinada al pueblo para estudiar el glaciar. El pasado y el presente unidos por algo que lleva años oculto en el bosque y en la retina invisible de los hombres más ancianos.

Un Club de Fumadores donde apenas hay tabaco, la chimenea del Calcetín del Troll y la vidriera perdida de una iglesia derruida dejarán escapar sus anécdotas hasta dibujar una realidad que nadie se atreve a formular con palabras entre el hielo. Nadie recuerda, pero a la vez nadie olvida. Algo blanco. Algo vivo. Algo que es imposible que haya permanecido allí durante tantos inviernos.





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